PINCELADA | O |
29 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ALGUIEN me comentó hace unos días el caso de una persona, conocida por ambas, que estaba pendiente de recibir en los próximos meses su nueva vivienda. Una casa en una de las promociones de viviendas protegidas que se construye en la actualidad en Santiago. El comentario a simple vista no tenía nada extraño, pero resulta que esa misma familia ya dispone de otra vivienda también protegida en Santiago. Cuando comenté que las normas para acceder a estas viviendas dejan muy claro que no se podrá tener otra, recibí por respuesta que «se suponen muchas cosas». El caso es que, para mi sorpresa, existe una fórmula «legal», aunque de dudosa moralidad, para conseguir acceder a otra vivienda protegida. Sólo falta tener pocos escrúpulos, muchas dotes de imaginación, no tener remordimientos y, sobre todo, dejar al margen cuestiones como la moral y la ética. Es evidente que las normas y muy especialmente los controles para acceder a todas las viviendas protegidas deben ser revisadas.