Reportaje | Diecisiete niños que quieren ser profesionales del balompié El equipo de benjamines del Club EDA Arzúa se clasificó ayer en un honroso segundo puesto al cierre de la primera vuelta de la liga provincial de Fútbol 7
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.«Imos gañar». Lo pronosticó Joaquín Saavedra, uno de los diecisiete niños que forman la plantilla de benjamines del Club EDA Arzúa, una iniciativa promovida desde hace años por un grupo de amigos aficionados al fútbol para cubrir el hueco existente en la oferta deportiva del municipio, y que hoy integra a cerca de un centenar de jóvenes agrupados por categorías en cinco equipos. Y así fue. Con todos los inconvenientes de jugar fuera de casa, el equipo que forma la alineación arzuana más joven se impuso ayer en el marcador por 7 goles a 4 en el partido que los enfrentó al Ordes, uno de los nueve rivales con los que compiten dentro de la Liga provincial de As Mariñas-Arteixo. Pese a haber debutado esta temporada en esta competición de Fútbol 7, los pequeños que lucen equipaje en color rojo bajo el patrocinio de la firma arzuana Toldos Gómez despidieron la primera vuelta del campeonato clasificados en un honroso segundo puesto y a tan sólo 5 puntos de diferencia con el primer equipo, el Luis Calvo, de Carballo. «Pero tienen pelo», bromea Daniel Taboada durante el descanso de uno de los entrenamientos que mantuvo esta semana el equipo para preparar el decisivo encuentro de ayer. En sus palabras, el guardameta de los benjamines de Arzúa se refiere al hueso más duro que tendrá que roer frente a la portería para luchar con sus compañeros por el título de la competición. El entrenador de estos chavales de entre 7 y 9 años de edad, José Quintás Sesar, al que todos llaman Popas, ve «complicado» que su cuadro gane el campeonato y, aunque cree que por el simple hecho de participar «ya está muy bien», confía en que sus pupilos se mantengan en el segundo puesto que ya ostentan o, en el peor de los casos, desciendan una posición en la tabla. El secreto reside, explica Popas, en «una cantera muy buena que, cada año que pasa, se ve que mejora mucho». El míster del Toldos Gómez benjamín dice entrenar a diecisiete futuras estrellas del deporte rey. Sólo uno del Dépor «Todos son promesas», apunta Popas mientras corretean por el campo de fútbol de Arzúa quienes sueñan con, algún día, convertirse en Ronaldinho y Robinho. Los astros brasileiros son el referente en el que confiesan poner sus ojos unos críos a los que el fútbol sólo divide por la pasión que se reparten entre el Real Madrid y el Barça. Entre la entusiasta hinchada merengue y la un poco menos forofa afición blaugrana, sólo uno se declara abiertamente aficionado de un equipo gallego. Eliseo Bao es un orgulloso hincha del Dépor. A un lado preferencias, la camaradería es la tónica reinante en la prometedora cantera de fútbol arzuana, que rompe y rasga no sólo por la demostrada maestría en el dominio del balón. Entre sus filas, la madera de futbolista también tiene nombre de mujer. Elena Ramos es la única chica del grupo, a la que sus compañeros tratan, asegura, «como unha máis». Juega al fútbol desde que tenía 5 años y aunque de mayor le gustaría dedicarse a este menester «vai ser difícil», lamenta esta pequeña arzuana, consciente, con tan sólo 7 años, de las dificultades de triunfar en un universo monopolizado por su sexo opuesto. Sin reparar en el mañana, Elena no desiste en su propósito y pide al míster pachanga. Así le llaman al partidillo que juegan entre ellos como parte del entrenamiento. Le siguen en coro sus dieciséis compañeros de equipo porque sudar la camiseta en el campo, confiesan al unísono, «es lo que más nos gusta». «Es raro que fallen», comenta Popas dando fe de la asiduidad con la que los críos asisten cada lunes y jueves a entrenar al campo de fútbol de Arzúa. A regañadientes, obedecen cuando toca diana para correr «porque temos que estar en forma», razona Daniel Quintela.