Crónica | Intento de robo en Roxos digno de una película Dos coches siguieron a una mujer que venía de sacar dinero de un banco y montaron una farsa para quedarse con el botín, pero ella fue más rápida
11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La especialización de los cacos no conoce límites, aunque la prudencia de las posibles víctimas tampoco. La policía no lo tendrá fácil para echarle el guante a una banda de delincuentes que, por el momento, han actuado una sola vez -que se sepa- en la capital de Galicia, pero seguro que no será la última. Ocurrió el pasado día 4 y existe una denuncia formal que sostiene un episodio digno de una película. Todo empezó cuando una mujer retiró una elevada suma de dinero -casi doce mil euros- de una oficina bancaria situada en la praza de Galicia. Con los cuartos en un sobre, alguien sabio en experiencia le hizo una recomendación a la buena señora: «Ponga el sobre a buen recaudo, no lo lleve en el bolso». A buen entendedor... La mujer no sospechaba que todos sus movimientos estaban siendo seguidos de cerca por unos individuos que no dejan cabos sueltos. Y tampoco se olía, ni por asomo, que una de las ruedas de su coche iba a ser convenientemente deshinchada por sus vigilantes como parte del operativo que se le venía encima. Al caso. La mujer cogió su coche, arrancó y callejeó hasta llegar a la salida de la ciudad por la carretera de Noia. Cuando se encontraba a la altura de Roxos, un coche la adelantó bruscamente haciéndole señas que no dejaron lugar a dudas a la conductora: «¡Señora, pare, que lleva una rueda pinchada!». La víctima detuvo el automóvil y los buenos samaritanos del aviso también. Entonces entró en escena un tercer coche. Bastaron los segundos que la mujer empleó para bajarse y comprobar qué le pasaba a su rueda para que los dedos ágiles de un individuo salido de ese tercer vehículo como por arte de magia se hiciesen con el bolso que había en el asiento para salir zumbando. Antes de que pudiese darse cuenta, la conductora se había quedado compuesta, sin bolso y sin rueda y con la boca abierta por lo que acababa de suceder. Pero no termina ahí la representación, digna de un guión de cine. No hay que olvidar que los buenos samaritanos del aviso se habían quedado allí, solidarios, después de avisarle del problema con la rueda. Y que esos mismos samaritanos vieron cómo del coche fantasma bajaba, veloz, el de los dedos rápidos que se llevó el bolso. Ningún problema: «¡Qué faena! ¡No se preocupe, señora, que nosotros lo seguimos, espere aquí!». De haberles hecho caso, la víctima podría seguir esperando hoy, a día 12. Porque los buenos samaritanos formaban parte también del dispositivo del robo, que incluyó el correspondiente pinchado premeditado de la rueda cuando la mujer abandonaba el aparcamiento de la praza de Galicia. Cuando la víctima se dio cuenta de todo lo que acababa de pasarle, ni cien galgos habrían dado ya con la original cuadrilla de delincuentes ni con el botín. ¿El botín? Pues la verdad es que no porque, si recuerdan, al principio de esta historia se hablaba del consejo que recibió la clienta nada más sacar del banco aquella cantidad importante de dinero. Y fue ese consejo el que le sirvió para guardar el sobre con los cuartos en la guantera del automóvil y no en el bolso, un gesto que se le escapó a quienes la vigilaban. Todo lo que había en el bolso robado difícilmente llegará para compensar semejante dispositivo, pero son los riesgos del directo. La policía habla de bandas «de importación» especializadas en este tipo de golpes, llama a no bajar la guardia y advierte de que existe una variedad en la que se usan motos.