«A esta ciudad le pondría un buen valor en el Monopoly»

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago SANTIAGO

SANTIAGO

Entrevista | Antonio Zafra El número uno de este entretenimiento cree que el truco para ganar es ser pícaro negociando y admite que a veces pierde con sus compañeros de trabajo

09 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El ultimo campeón del mundo de Monopoly es un madrileño de 37 años: Antonio Zafra. La competición, dominada tradicionalmente por japoneses y estadounidenses se disputó el año pasado en Tokio. Meses antes Zafra se había coronado campeón español. Contra lo que pueda parecer no es broker en la bolsa, sino técnico de laboratorio. -¿Cómo se le dio por el Monopoly? -Soy muy aficionado a los juegos de mesa desde niño, vi el anuncio de los campeonatos en Internet y decidí apuntarme, lo demás es suerte. -Pero tendrá trucos, ¿no? -Hay algunos. Lo más importante es ser pícaro negociando y comprar todo lo que se pueda. El dinero en la mano no sirve de nada en Monopoly, hay que invertir y arriesgarse. También hay zonas del tablero que son mejores que otras, una de las más rentables es la que está después de la salida de la cárcel, porque cada jugador cae en ella una media de cuatro veces por partida. -¿Quién fue su mayor rival en el campeonato? -Había un croata que no llegó a la final, pero que fue el más peligroso de todos; se veía que sabía cómo jugar sólo por como se manejaba en la mesa. -¿Por qué tiene tanto éxito este juego? -Pues porque permite alcanzar el sueño de ser millonario. Además, puedes arruinar a tu mejor amigo sin que se enfade. -Parece que da morbo el arruinar al otro. -Es que el juego sigue la esencia básica del capitalismo de que uno se hace rico y los demás pobres, y proporciona una cierta sensación de poder arruinar a tu jefe, por ejemplo. -Sus compañeros estarán cansados de perder. -No se crea. En mi trabajo hay otros que ganan bastantes veces, entre ellos, varios gallegos. -¿Qué le parece el valor de Compostela en el juego? -Se puso de acuerdo con un informe de la sociedad de tasación, pero por los compañeros de trabajo le tengo cariño. Yo le daría un buen valor.