Crónica | Falta de señalización adecuada en la N-525 en Teo Los vecinos de la localidad comienzan a plantearse movilizaciones para combatir la inseguridad que supone para los peatones atravesar la carretera de A Estrada
22 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Tomarse un café o bajar al vídeoclub es, entre Montouto y Cacheiras, un deporte de riesgo. La carretera de A Estrada divide en dos, como un navajazo, a los habitantes de esta parte de Teo, acostumbrados a jugarse el tipo para cruzar de uno a otro lado la Nacional 525. En Cacheiras, la barra de pan te puede costar la vida, y no es ninguna exageración. El Canaletto, la pizzería de Carmen y de Julio situada en la urbanización Fontana, es un mirador privilegiado desde el que contemplar los continuos accidentes que se producen en una carretera traidora y odiada, cada vez más, por los que viven en sus orillas. El tramo que discurre entre la gasolinera de Montouto y el núcleo de Cacheiras es un despropósito de principio a fin; no hay aceras; no se respetan los límites de velocidad señalizados con inútiles carteles de 50; y las únicas zonas de paso son absurdos pasos de peatones pintados casi al asalto, sin pensar que, lejos de cumplir con su función, son trampas mortales para peatones y automovilistas. ¿La Guardia Civil de Tráfico? Ah, sí, a veces hacen controles de alcoholemia a las cuatro de la madrugada en el alto, pero poco más. Y a las cuatro de la madrugada hay pocos peatones en Teo. Cortes de tráfico Los ánimos están caldeados en los dominios de Armando Blanco y cada vez son más los vecinos que se plantean organizarse para acabar con una situación de inseguridad constante e insultante. Manifestaciones, movilizaciones de todo tipo e incluso la posibilidad de llegar a cortar la carretera son medidas de las que se habla en los bares, y cuya adopción parece sólo cuestión de tiempo. De momento, cada uno se busca la vida para cruzar al otro lado y, a poder ser, evita utilizar unos pasos de peatones que son trampas mortales. Lo que reclaman los vecinos es bien sencillo: la instalación de bandas rugosas que obliguen a los automovilistas a circular a 50 -ahora se pueden constatar bajadas a más de noventa por hora, incluidas las de camiones de gran tonelaje que circulan en dirección a A Estrada-; y la colocación de semáforos regulados por botón que garanticen que los peatones puedan cruzar sin jugarse el tipo. Insisten los afectados en que una medida no se puede contemplar sin la otra, ya que la velocidad de circulación es demasiado alta. La pasada semana se produjeron dos siniestros que, para los vecinos, son moneda de cambio habitual: choques en cadena producidos cuando un automovilista se decide a frenar en el paso de peatones situado junto al Canaletto. El peatón, el último La velocidad a la que se baja y la ausencia de distancia de seguridad acaban en colisión segura, heridos y daños materiales cuantiosos, con la muerte siempre acechante. Con semejante panorama, son muchos los conductores que se niegan a parar ante las rayas blancas y que incluso le pitan y le hacen luces al peatón para que no pase. Hay vecinos que residen en las nuevas urbanizaciones desde hace más de cinco años y que siguen esperando soluciones. Cada vez hay más tráfico, cada vez más peatones y cada vez más riesgo. Ahora les dicen que la nueva autovía que se está construyendo servirá para que se replanifique la vieja carretera de A Estrada y se convierta en travesía urbana. Pero, mientras corre el tiempo, cada día que pasa sigue siendo un riesgo para quienes tienen que cruzar por fuerza a uno u otro lado o para los que se juegan el físico caminando por el arcén para ir a comprar el pan. «¿De verdad cuesta tanto un semáforo?», se pregunta uno de los afectados. Con un cabreo en aumento, en la parroquia de Armando Blanco -que no entiende cómo el alcalde no se toma más en serio un problema que le toca muy de cerca antes de que ocurra una verdadera tragedia- hay quien estaría dispuesto a hacer una colecta para comprar los semáforos con botón. El ejemplo que de lo que demanda el vencidario de Cacheiras y Montouto no resulta un imposible es que los vecinos de O Castiñeiriño, en la misma carretera de A Estrada, tienen aceras, semáforos con botón y cruzan a los dos lados con mucha más tranquilidad, casi con la completa seguridad de que verán amanecer el día siguiente. Pero es que O Castiñeiriño todavía es Santiago. En Teo, lo importante es sobrevivir al día de hoy.