El discreto encanto de la Troia

Cristina Villar SANTIAGO

SANTIAGO

IAGO VIANA

Reportaje | El museo de Pérez Lugín La casa compostelana se mantiene tímidamente: de los nueve meses al año que solía abrir ha pasado a tres, sólo en verano. No faltan visitantes, pero escasea el dinero

10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Pierde visitantes la Casa da Troia? A juicio de Sandra Fuentes, guía turística de la misma desde hace más de diez años, no. Sin embargo en los últimos tiempos sus puertas han pasado de abrir nueve meses al año a tres o cuatro. Normalmente los que coinciden con verano o Semana Santa. Sandra afirma que siguen manteniendo una media de treinta o cuarenta visitas diarias, pero también matiza, no sin cierta ironía: «Los que más vienen son los turistas y los universitarios, los de aquí sólo se acercan cuando reciben visitas de familiares o amigos y les sacan a conocer la ciudad, pero nunca ha faltado gente». Fuentes cercanas al Patronato da Casa da Troia, que se encarga de su gestión, confirman la versión de la guía turística y desvelan el por qué de tantos meses de cierre: «No faltan visitas, lo que falta es financiación». Este dato no deja de sorprender, teniendo en cuenta que no fue nada fácil sacar adelante el museo. El proceso se realizó en diferentes fases, pero el paso más importante se dio la noche del 24 de marzo de 1966, durante la emisión de un programa de radio en el que se propuso a los oyentes reunir 500.000 pesetas para rehabilitar la antigua casa de la Troya, que había estado dedicada a pensión de estudiantes desde 1886 hasta 1906 y que llevaba seis años cerrada debido a su mal estado. Reunir el dinero sólo ocupó una hora, lo que no deja de evidenciar el enorme interés que despertaba por entonces la idea. El segundo paso fue crear el Patronato, constituido por la Asociación de Antiguos Tunos Compostelanos, la USC, el Concello de Santiago y la Xunta, en 1980. Pero igualmente la realización del museo no sería una realidad hasta 1993. Tras tantos esfuerzos, algunos miembros de la Asociación de Antiguos Tunos se sorprenden de que desde hace un par de años se haya reducido tanto la financiación que recibía el museo, sobre todo por parte de la Consellería de Cultura que, según ellos, ha sido la que más fondos ha retirado de la financiación. Quizás se deba a que la Casa da Troia no es un museo al uso. Ayer podía leerse en un suplemento de este periódico que Galicia encabeza la lista de museos dedicados a escritores en España, A Casa da Troia no figuraba entre ellos, porque en ella no ha vivido ni muerto ningún escritor. Su historia es una ficción, sus objetos del siglo XIX, anónimos, y en ella se mezclan a partes iguales realidad e invención literaria.