Entrevista | Mónica Alzate García
07 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ónica Alzate García preside la Asociación Casa Latinoamericana, que viene trabajando con los colectivos de inmigrantes procedentes de ese continente desde hace varios años. Su proximidad con los inmigrantes durante el proceso de regularización le ha permitido conocer de primera mano los sentimientos de las personas que se han visto involucradas en él. -Fueron meses de angustia y ansiedad, porque no siempre había tiempo material para conseguir los papeles que se pedían. El proceso fue vivido con ansiedad y también con mucha preocupación, tanto por los que estaban aquí como por sus familias. -Durante el proceso se habló de dificultades para conseguir los documentos en determinados países. -Claro, no fue fácil conseguir, por ejemplo, el certificado penal en países de África, por las condiciones de la zona, pero tampoco hubo facilidades para los colombianos o brasileños, que tenían que desplazarse a Madrid para conseguir el documento, porque en Galicia no hay consulados de estos países. -¿La condición del empadronamiento también acarreó problemas? -Muchas personas no se empadronaron al llegar, porque entonces se hablaba de que los datos pasaban a extranjería y había peligro de expulsión. Aunque no era así en la realidad, la gente no se empadronó por miedo, y a la hora de justificar la presencia en el país se pedían unos documentos también difíciles de localizar. Fue todo un proceso muy complicado. -¿Cree que el problema ha permitido resolver las situaciones de irregularidad laboral? -Hay de todo. Algunos empresarios le descuentan al trabajador también la parte que los empresarios tienen que pagar por la Seguridad Social o le hacen trabajar más horas de las que luego le pagan. -¿Estas situaciones no se denunciaron? -Resulta difícil, porque el trabajador tiene que estar contratado al menos un año. Lo que se hace es una intervención privada por medio de asociaciones o sindicatos, para que el empresario deje de actuar así. Es decir, es mejor un acuerdo de palabra y no llegar a los tribunales. -¿Qué pasa con los inmigrantes que no han podido regularizar su situación en este proceso? ¿Temen la extradición? -Más que la extradición o una sanción, lo peor es la situación económica por la que atraviesan. Ahora los empresarios están muy sensibilizados y no contratan a personas sin papeles, por lo que conseguir un empleo es mucho más difícil y los que no tienen papeles atraviesan un momento muy complicado. -¿Puede controlarse el flujo migratorio? -Debería trabajarse en el origen para que los procesos no estén sujetos a acciones discrecionales. Si una persona no logra el visado para venir hasta España, vendrá por cauces irregulares. En los consulados sólo dan el visado a quienes pueden demostrar que tienen recursos y, en algunos casos, estos recursos no son propios sino de mafias. Debería realizarse un mayor trabajo educativo y preventivo.