A tumbos hacia el Obradoiro

La Voz

SANTIAGO

IAGO VIANA

Patio de vecinos La pérdida de maletas o lesiones son obstáculos con los que han de lidiar los peregrinos

17 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya les gustaría a muchos peregrinos viajar sin la carga de la pesada mochila a sus espaldas como están haciendo Carmen Caballero y sus amigos. Esta malagueña decidió coger primero el avión desde su ciudad hasta Santiago y retroceder hasta Sarria en bus para comenzar desde allí la ruta. Con lo que no contaban Carmen y sus acompañantes es que iban a ir más ligeros de lo que pensaban, ya que en el viaje Iberia perdió las maletas de cuatro de ellos, por lo que ahora deben compartir entre todos sus pertenencias. A pesar de este pequeño tropiezo estos andaluces no pierden el buen humor y están disfrutando mucho del Camino Francés, en donde dicen haber encontrado muy buena gente y buena comida durante su expedición. A pesar de la mala suerte con el equipaje y de haber renunciado a la semana de la feria de Málaga, tan importante para ellos, por estar aquí, están disfrutando de unas buenas vacaciones. Siempre es duro recorrer el Camino, pero más cuando se tiene un esguince. Este es el caso de Milena Mateo, que a pesar de no haberse curado bien de esta lesión que sufrió hace tiempo, decidió emprender la aventura a través del Camino Portugués con su hermana y otros dos amigos de toda la vida. Milena asegura que es gracias a ellos por lo que ha podido terminar la ruta jacobea, ya que son los que le ayudan a seguir adelante cuando su tobillo se resiente. Dos de estos cuatro amigos ya han hecho más veces el Camino y dicen estar pasándoselo muy bien. Desde Fisterra Escocesa e inglesa son Liz Russell y Jaqueline Hurttley, aunque ambas llevan viviendo muchos años en Barcelona. Estas dos mujeres realizan el Camino desde Fisterra, localidad que les ha gustado mucho y de la que admiran sus impresionantes paisajes. En cuanto a la experiencia (es la primera vez de ambas) han dormido en hostales y les ha parecido muy interesante tanto el contacto con la naturaleza como la gente que se han encontrado durante los días que llevan caminando.