CON LUPA | O |
09 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CADA VEZ que salgo con la bicicleta por los montes de Teo y diviso, allá abajo, la autopista que va a Lalín, acabo haciéndome la misma pregunta: ¿Nadie se da cuenta de que con la escasa cantidad de coches que circulan en uno y otro sentido seguiremos pagando el peaje hasta el año 3000? Es evidente que los conductores se resisten a utilizar una vía que te cobran a precio de nécora. ¿Dónde está pues la utilidad pública de las obras públicas? ¿De que valen los esfuerzos, las expropiaciones y los expedientes si, al final, el resultado es un artículo de lujo que nadie compra? Ya, me dirán que también los Rolls son carísimos y no por eso dejan de fabricarse. Pero es que no es eso. Que la conexión de las principales ciudades gallegas con la capital del país tenga que ser, como la tele por cable, de pago, es algo que no debería consentirse. Se me ocurren cientos de inversiones inútiles, sobre todo una muy grande y muy inútil, cuyos recursos se pudieron haber destinado a una autopista libre y gratuita, por lo menos a una. Es lo malo que tiene darles cheques en blanco a los políticos: que tú los votas para que hablen por ti y ellos hacen lo que les da la gana. No creo que tengamos lo que merecemos, ni mucho menos, ni infraestructuras ni políticos. Ya está bien de cobrar las necesidades básicas ¿o acaso pagamos por la luz del sol?. Peajes, nunca máis.