Compostela, en la «pole» aérea

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Análisis | Los motivos del crecimiento de Lavacolla Compañías de bandera y bajo coste iniciaron una carrera por conectar Santiago con diversos puntos de España y Europa

14 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En una conversación que mantuvo en octubre del pasado año con el presidente de AENA, el alcalde supo que si Lavacolla no espabilaba no habría adelanto de inversiones. Los nuevos servicios aeroportuarios son una necesidad, pero Azuaga pedía que se avalase con cifras. Y los datos fueron poniendo las aspiraciones de la ciudad a tiro. El cielo terminó de abrirse cuando las compañías empezaron, por convencimiento o imposición de la competencia, a apostar por Lavacolla. Los vuelos a bajo precio de Ryanair a Londres provocaron que Iberia abandonase su languidez y mantuviese su conexión diaria con la capital británica, junto a otros servicios con despegue y aterrizaje en Santiago. Air Berlin no quiso ponerle las cosas fáciles a la firma irlandesa y en noviembre conectará Santiago (a través de Mallorca) con una docena de ciudades europeas (germanas en su mayoría). Fue precisamente este anuncio, que se saldará con 5.000 pasajeros mensuales, el golpe de efecto necesario para aupar las demandas de Bugallo en Madrid. Ryanair reaccionó y al pregonado destino Francfort se unirá en octubre Roma. Air Nostrum también puso su grano de alegría en las instancias capitalinas al restablecer desde mayo la conexión diaria Santiago-París-Santiago y consolidar destinos nacionales secundarios. El enlace de Spanair con Barcelona, en competencia con Iberia, no es obstáculo para que Vueling decida potenciar la conexión de Santiago con la capital catalana. Air Europa, por su parte, apuntó hacia Ibiza. No son los únicos nuevos destinos. A Lavacolla empieza a sonreírle la vida, y sólo falta traducir ese gozo en inversiones.