Lo que sobran son motivos

La Voz

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Patio de vecinos A pie o en bici, por religión o divertimento, hay un Camino de Santiago para todos

07 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace quince años, Antonio Catalán, presidente de la cadena hotelera AC Hoteles, estuvo a punto de perder a su hija en un accidente. En ese momento prometió que si su hija se salvaba haría todos los años el Camino de Santiago en bicicleta. Acompañado por un pelotón de 45 familiares, amigos y empleados de la empresa hotelera (cinco de los cuales son ciegos, entre ellos el cantante Serafín Zubiri), partía el sábado pasado de la localidad navarra de Cornella dispuesto a cumplir su contrato con el Apóstol. A mediodía de ayer llegaban a la praza do Obradoiro, muy satisfechos por haber sido partícipes de una experiencia especial y dispuestos a repetir la tradición el próximo año. Los ciclistas fueron recibidos en el pazo de Raxoi por el alcalde compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, y posteriormente realizaron la típica ofrenda al Apóstol Santiago. Sorteo benéfico La Cruz Roja tiene instaladas desde ayer varias mesas en las principales calles y plazas de la ciudad para la venta de papeletas de su Sorteo de Oro, que tendrá lugar en Cádiz el próximo 25 de julio. La recaudación se destinará a la financiación de los proyectos que la institución desarrolla en Compostela. Los boletos pueden adquirirse ya por cinco euros en las sedes de la Cruz Roja, administraciones de lotería, bancos, cajas de ahorro, cajeros automáticos y demás establecimientos colaboradores. Desde Sudáfrica Para embarcarse en la aventura del Camino de Santiago no hace falta ni que sea año santo ni estar movido por profundas convicciones religiosas. Cada vez son más los que se animan a intentarlo para desconectar de sus vidas, abandonar la rutina diaria y meditar. Es el caso de una exótica pareja que estos días recorre las calles santiaguesas: ella, brasileña, y él, sudafricano. Hace dos años que dejaron sus puestos de trabajo en Londres y regresaron a Knysna, en Sudáfrica. «Ahora podemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos». Sus caras de felicidad dan fe de que en el Camino de Santiago habían encontrado la tranquilidad que estaban buscando.