?l último disco de Medina Azahara, Aixa -el primer nombre de la capital del Califato de Córdoba-, es como una sentida alegoría de la ciudad con la que el grupo tiene una relación casi umbilical, en el que por vez primera el grupo estuvo arropado por una orquesta sinfónica. -¿Cómo fue esa experiencia de tocar con la Sinfónica de Córdoba? -Como un sueño. Ya en el disco Tánger tuvimos colaboradores de espanto como la orquesta marroquí Taktuka Yeblía, que colaboró con Led Zeppelin y los Rolling. Teníamos el sueño de grabar con sinfónica y se nos ocurrió que podía ser la de Córdoba. Lo propusimos, se brindaron y salió un pedazo de disco. -¿Son muchas las generaciones que se dan cita en sus conciertos? -Sí. Tenemos la suerte de contar con un abanico muy grande de público. La mayoría de la gente que te seguía en los 80 tiene hijos y son ellos los que vienen.