Truchas hasta en los libros

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PACO RODRÍGUEZ

Reportaje | Jornada festiva en Sigüeiro La Festa de Troita congregó a miles de personas en la capital de Oroso, en una calurosa jornada en la que incluso se presentó una publicación sobre este salmónido

08 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l calor y el buen tiempo hicieron que la Festa da Troita de Sigüeiro se convirtiera ayer en un éxito de asistencia. Pese a las altas temperaturas, en algunos momentos agobiantes, las terrazas, los restaurantes y la carpa de la fiesta estaban a rebosar de personas dispuestas a degustar y hacer un homenaje a la trucha. En el pabellón polideportivo, por dieciocho euros el menú central, los asistentes podían probar el plato del día, pero también pulpo á feira , carne ao caldeiro , postres y bebidas. Muchos prefirieron, sin embargo, acudir a alguno de los casi medio centenar de establecimientos que ofrecían menús degustación utilizando este salmónido como plato principal. La jornada festiva comenzó en la capital de Oroso a primera hora de la mañana con el traslado de los pescadores a los tramos correspondientes. Dentro de la segunda edición de la feria del libro, a las doce del mediodía se llevó a cabo una lectura popular de la obra cumbre de Cervantes, mientras que el profesor universitario Juan José Moralejo presentó poco después su libro As troitas, miñas señoras , editado por Galaxia. Los encargados de realizar el pregón de la novena Festa da Troita fueron Paco Lodeiro y Carlos Jiménez, tras lo que se entregaron los premios y trofeos del concurso de pesca. La música corrió a cargo de charangas y de la orquesta Milladoiro. Para este día se habían reservado hasta cinco mil kilos de truchas, pero hubo bocas suficientes para ellas. En uno de los restaurantes que ofrecieron degustaciones de truchas, la parrillada O Noso Mesón, se sirvieron unos treinta kilos, «máis ou menos como outros anos, non houbo nin máis xente nin menos», señalan. Otro de los atractivos de la fiesta fue la Feira de Mostras de Oroso, en donde podían encontrarse stands de tartas, quesos, artesanía, aceites, envasadores al vacío, bronces, colchones y bisutería. Eso sí, una visita rápida porque el calor que acumuló la carpa a lo largo de todo el día hacía casi impracticable el paseo.