Los peques de Harrelson

Emma Araújo SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A.SOLER

Reportaje | Simulacro y jornadas de seguridad vial en el colegio de Calo Los alumnos de Infantil y Primaria participan durante todo el curso en un programa didáctico sobre conducción de bicicletas, autoprotección y drogodependencias

03 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los 270 alumnos de Infantil y Primaria del colegio público de Calo, en Teo, se convirtieron ayer en pequeños hombres de Harrelson gracias a la presencia de efectivos de la Guardia Civil que participaron en una jornada divulgativa sobre seguridad vial, prevención de drogodependencias e investigación policial. «O único que fallou foi o tempo», reconoce uno de los miembros del equipo de autoprotección y seguridad vial del colegio, promotor de la exhibiciones de ayer, que forman parte de un amplio programa de actividades para educar a los niños. Durante toda la mañana, los peques pudieron ver en acción a perros policías que localizan drogas y explosivos. También se acercaron al campo de trabajo los agentes CSI a la española , comprobaron cómo se las apañan quienes velan por la protección del medio ambiente y, de paso, recordaron nociones aprendidas en lo que va de curso sobre seguridad vial. Mientras los escolares de Infantil hacían cola para fotografiarse dentro de un helicóptero del servicio de tráfico, sus compañeros de mayor edad recibieron nociones para la prevención de drogodependencias. Todas las enseñanzas resultan pocas si de lo que se trata es que los niños sean conscientes de los riesgos que entraña el tráfico. Así, una de las áreas a las que en el colegio de Calo se dedica más tiempo y esfuerzo es a la de concienciar a todos los alumnos de las ventajas de una conducción segura y de los cuidados que deben tener los peatones. Uno de los campos con los que el plan educativo ha tenido un trato especial es el de la conducción de bicicletas. La razón es obvia: en la zona de Calo viven muchos niños de núcleos en los que el uso de este vehículo está muy extendido (salvo los alumnos de Milladoiro). Por este motivo, concienciar a los ciclistas de que hay que conducir con casco especial, que se deben conocer unas cuantas señales de tráfico y que la velocidad de los vehículos está muy limitada en las zonas pobladas, son conocimientos tan importantes como la tabla del ocho, el teorema de pitágoras o la lista de los Austrias y los Borbones. De hecho, el equipo lectivo del colegio de Calo reconoce que hay casos en los que los niños más resabiados le reprochan a sus padres que corren mucho, que por el cole no se puede circular a más de cincuenta por hora y que el cinturón de seguridad no es un adorno. Conscientes de que la seguridad vial es algo que se debe recordar todos los días, los profesores de Calo pretenden que el equipo de trabajo continúe en los próximos cursos. De momento, están más que satisfechos con el resultado, dado que el interés que muestran es muy significativo. Pero como no todo es educación pura y dura, los alumnos tienen un aliciente especial. El colegio creó un carné por puntos a la inversa, lo que permite acumular bonificaciones si participan activamente. Al final del curso estos puntos se traducirán en vales para obtener regalos tan necesarios como cascos reglamentarios para las bicicletas.