El apocalipsis llegará otra noche

Diego Espiña SANTIAGO

SANTIAGO

CHUS SÁNCHEZ

En directo | Dentro de la edición del juego del rol en vivo «El concilio de las sombras» Ninguno de los casi seiscientos participantes en el desafío vampírico que recorrió Santiago la madrugada de ayer consiguió desvelar el misterio de las nueve puertas

30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La noche comenzó prometiendo pero al final salió fumata negra y el apocalipsis tan perseguido por los clanes vampiros que recorrieron la noche del sábado las rúas de Santiago tendrá que esperar. La cita era a las 23.30 delante de Capitol. Seiscientos jóvenes representando el papel que les ha tocado en suerte en la segunda edición del juego de rol en vivo, Vampiro: la mascarada . El objetivo, aparentemente sencillo: encontrar los secretos guardados en las nueve puertas de la ciudad con el fin de armar un conjuro que provoque el fin de la humanidad. Ríete tú del agujero de la capa de ozono. A la cita no faltó nadie y entre cámaras de televisión y periodistas congregados estaba un enviado del Muerda quien muerda , micrófono en mano. El momento estelar, la llegada del príncipe vampiro -como el Papa, elegido en un cónclave- y su novia. Despampanante coche negro que se abre paso entre una multitud enloquecida. Bajan los protagonistas, morcegos de Armani. Comienza el baile. Dentro del Capitol, el que suscribe tiene la sensación de estar en una escena de Blade o Underworld en versión compostelana. Música a todo volumen, humo, y más calor que en el Infierno. No pasa nada, estamos muertos. Vídeo de presentación y sale Samael, pontífice de los clanes vampiros, a encomendar la misión sagrada. Cada vez que habla de eliminar humanos por los pecados cometidos, la peña se relame. A la calle, quedan algo menos de cuatro horas para conseguir el objetivo. De bar en bar y puerta a puerta surgen las dificultades, la confusión y las pistas que no salen por ningún lado. Lo mejor es ver la cara de los transeúntes que no participan en el juego. Alguien le pide a un turista que saque una foto. Éste, asustado, dice que no ante la incredulidad del vampiro, cámara en mano, colmillos de dos centímetros y la cabeza cubierta de pinchos. Todos muy metidos en su papel y las reglas seguidas a rajatabla. Que muerto que no muerto, diabolizado y zas , nueva caza de sangre. Queda poco para las cuatro y el cementerio de Bonaval se va llenando de nuevos muertos en busca del elegido. Sorpresa, nadie ha conseguido desvelar el misterio y hay quien grita que lo mejor es hacer un golpe de estado y cargarse a todos los jefes, Samael incluido. El mundo de los no vivos no es ajeno a los problemas de los vacíos de poder. Fin del juego entre la decepción general. Por lo menos, a nadie le han clavado la estaca.