Reportaje | En casi todos los edificios de la avenida de Ferrol, la gran arteria del nuevo Conxo, hay más pisos vacíos que ocupados pasados casi tres años desde que fueron entregados A falta de vecinos, en este barrio dormitorio habita la especulación: pisos comprados por 180.000 euros se revenden por 280.000
16 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l que fuera bautizado apresuradamente como el «nuevo Ensanche» compostelano es casi tres años después de la entrega de los primeros pisos una ciudad dormitorio con numerosos pisos desocupados. Miguel, uno de los primeros en trasladarse a la avenida de Ferrol, asegura que su edificio es de los pocos que está totalmente lleno, aunque «hay varios pisos alquilados, y en uno de ellos ya hubo tres personas diferentes». Rocío vive en un edificio de diez viviendas, en las que «sólo están ocupadas cuatro, dos de ellas en alquiler». Alejandro fue el único residente de su edificio durante el primer año, «después vinieron otros cinco, pero hay cuatro vacíos». Raquel reside en un edificio, en el que «tengo vecinos muy cosmopolitas: alemanes y suizos, pero sólo los vi una vez». Basta un paseo por la avenida de Ferrol para percatarse de que algo raro pasa en la zona. En casi todos los edificios hay viviendas que no fueron ocupadas nunca, pese a que se vendieron hace dos años y medio. En muchos de esos pisos, ante la falta de cortinas y persianas, los propietarios no retiraron aún los papeles de obras de los cristales de los ventanales. Nieves, la propietaria del videoclub, reconoce que hay «poco movimiento, es como una ciudad dormitorio, hay muchos estudiantes y, aunque ahora hay más pisos llenos que hace un par de años, la mayoría están alquilados por estudiantes. Si les cobraran por tener los pisos vacíos, a lo mejor el alquiler era más bajo, pero aquí piden unos 600 euros». «Estos pisos no eran para jóvenes, ya eran caros entonces y ahora olvídate, yo creo que aquí compró mucha gente para invertir», sugiere una estudiante que vive de alquiler. A pesar de la escasa ocupación de los 800 pisos de la promoción, las plazas de aparcamiento en superficie están totalmente llenas, ya que la avenida se ha convertido en un refugio libre de peaje para muchos de los trabajadores del auténtico Ensanche, el del otro lado de Romero Donallo. María apunta que «somos tan pocos que hasta que cortaron Romero Donallo ni siquiera habían puesto en funcionamiento los semáforos». Tampoco los comercios son una excepción. En la praza da Merced sólo hay instalada una entidad bancaria y a lo largo de la avenida de Ferrol los negocios son escasos. Pese a la escasa ocupación de pisos y bajos comerciales, sus promotores aseguran que no queda ni uno solo por vender. Incluso la reventa ya se anuncia en las ventanas. Estas viviendas se comenzaron a vender hace unos seis años. Entonces Carmen compró su piso de 102 metros útiles por treinta millones de pesetas y ahora se vende un piso idéntico al suyo, en el mismo bloque, por 280.000 euros. Un piso de dos habitaciones, más próximo a la Merced, se vende por 156.000 euros; su propietario había pagado alrededor de 120.000. Otros ejemplos cuelgan de las ventanas y vienen a explicar por qué el número de habitantes no crece en Santiago, pese a que la construcción vive uno de sus mejores momentos.