En directo | El transporte público en Teo La Estradense y Castromil palían con buena voluntad el abandono de las administraciones públicas
02 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los vecinos de Teo son un ejemplo de paciencia, por cuanto llevan años y años dependiendo de un transporte que, en ocasiones, más que público parece de supervivencia. Y menos mal que la buena voluntad de dos empresas, La Estradense y Castromil, y, sobre todo, de sus conductores, ha venido paliando un mal endémico en las comunicaciones con la capital de Galicia. No hay más que darse una vuelta por la carretera de A Estrada. Se pueden ver marquesinas en ambos lados desde Montouto a la provincia de Pontevedra. Otra cosa es el servicio que prestan. El viajero no encontrará en ninguna un horario de referencia. Al usuario que no conoce las frecuencias no le queda otro remedio que esperar, a veces demasiado. Ni los propios vecinos saben con exactitud cuándo pasa el autobús. Una viajera habitual, que reside en una de las nuevas urbanizaciones de Cacheiras desde hace cinco años, todavía tiene que esforzarse para explicar a qué horas hay autobús a Santiago. Resume diciendo que, entre las 7 y las 10.30, el servicio está más o menos atendido, ya sea por Castromil, ya sea por La Estradense. A partir de ahí, las frecuencias varían entre una hora, tres cuartos y hasta dos horas que hay que esperar por el siguiente, dependiendo de la franja horaria en que se viaje. Y los horarios que rigen de lunes a jueves -lectivos- o de septiembre a junio ya no son los mismos que el viernes, julio y agosto y, mucho menos, que sábados y domingos. No hay cabeza capaz de memorizarlos. A partir de las 21 horas, la incomunicación es absoluta y cualquier vecino pasa a depender únicamente del coche particular, de los taxis o de la buena voluntad de familiares y amigos. «Ya va siendo hora de que esto cambie -dice la usuaria- porque los fines de semana es mucho peor». No hay más que ver las marquesinas para darse cuenta de que el transporte comarcal pide una solución a gritos. En la mayoría, los taxistas de la zona han colgado sus números de teléfono; otras muchas lucen todo tipo de anuncios, incluida abundante propaganda política del PSOE, de esa que se pone y ya nunca se quita.