CRÓNICAS URBANAS | O |
31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LAS ÚLTIMAS veces que estuve en Madrid me encontré por casualidad a algún conocido compostelano. De mirones por Serrano, de resaca en La Latina o haciendo cola para el cine en la Gran Vía. La capital está llena de santiagueses a los que les falta tiempo para contarte que están allí por trabajo, que les va bien y tal, y que vuelven cuando pueden. Es entonces cuando me tropiezo con ellos aquí, sobre todo en épocas de vacaciones en las que se lanzan como locos a la A-6. Se les ve contentos y creo que ellos también me ven feliz a mí. Hasta que la conversación deriva en un tema recurrente, que no es otro que el debate sobre dónde se vive mejor, en Santiago o en Madrid. Da igual que intentes sacar a la superficie todas las oportunidades y desventajas de una y otra ciudad, porque al final siempre acaban cediendo a la tentación de ponerle precio a la capital de España. Unos son más ambiciosos, otros más modestos, pero todos terminan confesando que el gran motivo para vivir allí es que ganan más dinero y hay más oportunidades... para seguir ganando dinero. Y por ahí ya no sigo, porque el argumento es tan respetable como veraz. Aunque creo que se equivocan.