Seguros

| ANTONIO AIGUADER |

SANTIAGO

EN VEINTE LÍNEAS

14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

POR LO visto, el silencio no siempre es un signo de que todo va bien. Después de mucho tiempo callado, el Sindicato Unificado de Policía ha vuelto a hacerse oír, esta vez para denunciar, básicamente, que es imposible cantar y silbar a la vez. Es cierto que el comisario jefe, Enrique León, tiene que hacer el pino para que una ciudad como Santiago, segura donde las haya, siga manteniendo ese digno puesto de cabeza con una plantilla policial demasiado ajustada. El esfuerzo que hace no es cualquier cosa, pero también es cierto que le va en el cargo. Tampoco se puede menospreciar la labor de los sindicatos, cuyas intenciones y cuyas protestas no se pueden tomar como algo personal, sino como reivindicaciones legítimas para evitar situaciones en cuya correción nos va algo a todos. La pelota de la seguridad no está en el tejado del comisario ni en la del SUP, sino en el del Ministerio del Interior.