Remedios a la medida de cada enfermo

Joel Gómez SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ / SANDRA ALONSO

Reportaje | La producción de fármacos en Santiago Varias farmacias elaboran fórmulas magistrales, pero sólo dos están habilitadas para trabajar para terceros y exportan al resto de Galicia 2 líneas

12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?n varias farmacias compostelanas se elaboran fórmulas magistrales, que son medicamentos que prescribe un médico, no se comercializan por la industria, y los elabora un farmacéutico según la composición que se le indica. Este trabajo estaba generalizado en las boticas, pero ha ido a menos, y en parte de ellas cuando reciben un pedido lo encargan a otra. De todas las que prestan servicio en la ciudad y comarcas próximas, sólo dos están habilitadas para hacer esos remedios para otras, las de Santiago Sanmartín y Mercedes Domínguez, y reciben numerosas encomiendas de toda Galicia. Un decreto de la Xunta del año 2001, que entró en vigor en el 2004, establece nuevas condiciones para efectuar las fórmulas magistrales. En esa normativa se establecen cuatro niveles: el primero consiste en elaborar pomadas; el segundo, que autoriza para realizar fármacos orales y rectales líquidos; un tercero, para remedios orales, rectales y vaginales sólidos; y el último y más complejo, para las fórmulas estériles. Santiago Sanmartín explica que la mayoría de las farmacias elaboradoras de fórmulas se acogen a los dos primeros niveles; y si tienen un pedido para alguno de los otros lo encargan a otra. Para las composiciones más complejas hay mayores exigencias y se requiere tener un laboratorio con más condiciones, que pase una inspección periódica; y sobre todo arriesgarse a comprar más principios activos utilizados en la fabricación de los medicamentos. Niños y adultos Santiago Sanmartín diferencia la demanda para niños y adultos. La de pacientes infantiles es sobre todo para enfermedades de la piel, problemas gástricos y, en menor medida, tranquilizantes; para los adultos la mayoría de las prescripciones son para problemas dermatológicos. «Lo más difícil es elaborar cápsulas infantiles, pues son dosis muy pequeñas que requieren especial dedicación y trabajo», indica. Tanto Sanmartín como Mercedes Domínguez coinciden en que elaborar fórmulas magistrales no es económicamente lo más rentable de una farmacia. «Los honorarios están regulados por la Xunta y, aunque el año pasado en el convenio de Sanidade con las farmacias se incrementaron, realmente no cubren los costos de mano de obra. Además, a veces hay que comprar elementos para elaborar fármacos de los que se usan uno o dos miligramos, pero se adquieren varios gramos, y es frecuente perder dinero. Pero es una de las labores más gratificantes para un farmacéutico», manifiesta Sanmartín. Mucho papeleo Otro problema es el papeleo que acompaña a cada fórmula magistral: el fármaco, además de servirlo envasado y etiquetado reglamentariamente, lleva un prospecto para su uso; y en la farmacia se guarda toda la documentación relativa a los pasos que se dieron para su elaboración, con el fin de que pueda consultarse en caso de precisarse. «El reglamento es muy preciso, y cada producto debe realizarse según unos protocolos que garanticen su calidad», sostiene Sanmartín. El trabajo es abundante, agrega. En su botica se dedican cuatro farmacéuticos a este labor; y en la de Mercedes Domínguez, cuatro farmacéuticos y un químico. El trabajo se hace rápido: normalmente se da la fórmula de un día para otro: «para que haya la máxima garantía, se deja reposar 24 horas, con el fin de que tenga una estabilidad óptima». Algunas las financia la Seguridad Social. En ocasiones los farmacéuticos contactan con los médicos prescriptores «aunque no es lo habitual, pero a veces surgen dudas sobre la dosis, por parecer excesiva o inadecuada. Y es que un error en un decimal puede tener consecuencias serias», manifiesta Santiago Sanmartín.