Un colegio que vale por dos

Joel Gómez SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Reportaje | El Apóstolo Santiago celebra 50 años con sus ex alumnos El volumen de escolares de infantil y primaria descendió más del 90% en el centro de A Almáciga, que ahora recibe más alumnado por ubicarse en él la Escola de Música

03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l colegio público Apóstolo Santiago convoca el lunes, a las 20.30 horas, una reunión de antiguos alumnos para organizar su cincuenta aniversario. La efeméride ya empezaron a celebrarla el año pasado, con una comida de profesorado; incluso antes, con el proyecto de constituir una asociación de antiguos alumnos, que quedó paralizado. No estaba clara la fecha en que había comenzado la actividad, pero finalmente se ha verificado que fue en septiembre de 1955. Ahora es el edificio de enseñanza infantil y primaria más antiguo de la ciudad. Le siguen los de O Castiñeiriño, y Conxo, en los años 60. El López Ferreiro empezó muchísimo antes, en el lejano 1849, pero está en las actuales dependencias de Xoán XXIII sólo desde 1976. Muchos cambios En este medio siglo el Apóstolo Santiago enfrentó numerosos cambios e incluso estuvo amenazado de desaparición. En sus mejores tiempos alcanzó los 1.200 escolares, cuando ahora no llega al centenar. Aunque la cifra actual aumenta si se contabiliza el alumnado de la Escola Municipal de Música, que empezó a funcionar este siglo en sus instalaciones. Antes albergó, provisionalmente, el centro de educación de adultos María Inmaculada. Y también fue candidato firme durante años a ser sede del centro de interpretración y educación ambiental que, en el actual mandato municipal, se decidió ubicar en la zona de Belvís-Sar. Aunque el peor momento se vivió cuando desde la Consellería de Educación visitaron sus instalaciones para tratar de destinarlas a otro fin, y cerrar el colegio como tal, ante la escasa matrícula. Pero se desistió de esa opción «quizá porque tiñan que investir moito en reformas e non lles valía moito a pena», afirma una docente. Ahora el colegio funciona con dos aulas de infantil, seis de primaria y una de refuerzo; tiene un patio magnífico, un polideportivo y unas instalaciones amplias y en buenas condiciones. «Só nos falta alumnado», afirma una maestra. El lunes, parte de los antiguos alumnos del centro que acudan a la reunión, recordarán sin duda otro tiempo en que era justo al revés. Pero el colegio supo adaptarse y cambiar, y ahora, con menos, vale por dos.