El mayor desencanto de una asociación que se niega a morir

D. Espiña ORDES

SANTIAGO

BARROS

En directo | Reacciones en Ordes al cierre del lugar de reunión del colectivo Los miembros de la antigua sociedad de la tercera edad de Ordes se resignan a quedarse sin sede hasta que abra sus puertas la nueva residencia

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?esencanto y abandono. Estas eran las palabras más repetidas por los miembros de la extinta asociación de la tercera edad de Ordes, ayer frente a las escaleras del consistorio. Abandono por todos y desencanto por el resto. Para Manuel, jubilado y con setenta años, no se salva nadie, y sus reproches van dirigidos por igual a políticos -el alcalde de Ordes, el popular Teodosio Martino, era su favorito-, y a medios de comunicación : «Porque nunca poñedes o que dicimos», sostuvo. El cierre definitivo de la que era su sede en la rúa da Fonte, no por cantado reduce su nivel de enfado. «Nós non entendemos de política nin de deudas e o único que queremos é un sitio para pasar a tarde e xogar ás cartas», dice José, harto también de promesas incumplidas. A su lado, y con una temperatura ambiente de unos seis grados repelidos con una bufanda hasta las orejas, una mujer bromea con que «se non fixera tanto frío traíamos unhas mesas e unhas sillas e botabamos a partida nos soportales do Concello». Manuel, el más reivindicativo y que se reconoce harto de luchar «porque ninguén da a cara», dice que lo que tenían que hacer era meterse en el Concello y provocar que los desalojasen. «Que veña a Guardia Civil e que nos bote, eso si que estaría ben», le contesta un compañero. Cada una de estas propuestas no son más que eso y se quedan sin sustancia. Todos saben que lo que les queda, al menos hasta que abra la nueva residencia de Ordes. ¿Alternativas? Para estos ancianos ninguna, ya que ir a la Casa da Cultura ofrecida por el Concello ni se contempla. «Antes quedo na casa ou vou a un bar», dice un afectado. El origen de la situación está en la desaparición de una asociación que ya no existe pese a que sus miembros no hacen otra cosa que mostrar unos carnés de socios. Con la desaparición de la anterior directiva, nadie reconoció a la nueva gestora auspiciada por el Concello y la sociedad murió a la velocidad a la que crecían sus deudas.. Ahora, esta gestora ha dejado de ser tal para ser otra asociación que se reune en la Casa da Cultura y que, según el regidor, «está haciendo nuevos socios cada día». Y sobre las deudas acumuladas, el mayor misterio de todos. Nadie se quiere hacer cargo de ellas y ya han provocado trifulcas políticas en el consistorio. Mientras, el último vértice del triángulo, el propietario del local sobre el que un cartel reza Concello de Ordes, local social 3ª edad , guardia silencio. «Porque quero cobrar», explica.