La falta de empadronamiento impide a los inmigrantes legalizar su situación

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

De los 98 residentes que acudieron a la oficina municipal, la mitad no constan en el padrón Muchos residen desde hace más de un año, tienen hijos escolarizados y contratos laborales

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?esde la puesta en marcha, el pasado 14 de febrero, de la oficina municipal de información a inmigrantes del Ayuntamiento de Santiago han pasado por este despacho 98 personas para preparar la documentación que le permita acceder a la regularización de su situación en el país. De los 98 residentes en Compostela que pasaron por los bajos de Raxoi, sólo 53 tienen todos sus documentos en regla y están en condiciones de solicitar a la Subdelegación de Gobierno la legalización. Los otros 45 se enfrentan a una situación de difícil solución. Tanto que, a menos que se introduzcan cambios no previstos en la normativa, no podrán regularizarse porque no cumplen uno de los requisitos imprescindibles: estar empadronados en España desde antes del 7 de agosto del 2004. La concejala de Emigración, Teresa Regúlez, explicó que, pese a no estar empadronados, «sabemos que muchos demandantes residen en la ciudad desde antes de esa fecha, pero no se empadronaron». Se trata de personas que tienen hijos escolarizados en colegios de Santiago desde hace más de un año y que incluso tienen certificados del Concello por otros asuntos. Estas personas disponen de contrato de trabajo y los empresarios están dispuestos a cumplir con todo el proceso de regularización. Incluso hay casos de inmigrantes que están cotizando a la Seguridad Social, lo que permite demostrar que residían en Compostela desde antes del 7 de agosto. Pero la falta del documento de empadronamiento impide tramitar el expediente. Arraigo social Teresa Regúlez indicó que la única opción posible es que el Ayuntamiento emita un certificado de arraigo social, para lo que es necesario acreditar la residencia desde por lo menos tres años. El problema es que la mayoría de los que se encuentran en esta situación sólo pueden demostrar su estancia en la ciudad desde un año o año y medio, por lo que no es posible demostrar el arraigo social.