El último gran taller resistió hasta 1965

La Voz

SANTIAGO

El último gran taller de talla y ebanistería lo inició Urbano Parcero en la rúa Azabachería, de 1927 a 1947; después, con su hijo Amador, se trasladó para la Rúa Nova de Abaixo, entre 1947 y 1965. En sus años de esplendor ocupó a medio centenar de operarios y aprendices. Amador abrió otro taller, más modesto, en la rúa Sánchez Freire, hasta 1967. En 1969 participó en la Cooperativa Artesana San José, en Montouto, de la que fue gerente: contaba con cuatro naves y numerosos especialistas, pero la experiencia fracasó en tres años, y lo atribuye en parte al escaso afán cooperativo de los integrantes. Después, hasta 1982, sin taller, trabajó en restauración, con contratos particulares, en numerosos asilos: Pontevedra, Vigo, Tui, A Coruña, Monforte, Caldas, Betanzos, Ferrol o los compostelanos de Carretas y Camiño Novo, hasta la jubilación. Su despedida fue en la Colegiata de Baiona. También realizó alguna exposición y fue síndico. Marruecos y Puerto Rico Del taller de los Parcero se conservan obras en Santiago, en numerosas provincias españolas, en Marruecos o en Puerto Rico. En Compostela, Amador cita la talla realizada por su padre en la farmacia Bescansa, en colaboración con el taller de Anido, cuando era encargado del mismo José Jiménez. En varias casas hay muebles y otros elementos, como los encargados por el médico Martínez de la Riva para su vivienda de la rúa Cruceiro do Gaio, donde permanecen unas escaleras demadera y otros productos. Resalta asimismo un arcón y otro mobiliario, como un dormitorio de matrimonio con dos artísticas camas y una capilla que construyó para Manuel Villaverde. Amador Parcero guarda fotografías de buena parte de esos trabajos. Destaca tres retablos en la iglesia de A Milagrosa (Lugo); otro en Daimiel (Ciudad Real); en Madrid, un coro del convento de las mercedarias, o dos retablos de sillería del coro del presbiterio de la iglesia de la Concepción; un altar en Almodóvar del Pinar (en Cuenca, provincia para donde trabajó intensamente), o varios en Asturias, entre otros. Su padre, nacido en la rúa de San Pedro, se aficionó a la talla ya a los 8 años, cuando era monaguillo en As Ánimas, y a los 12 años empezó como aprendiz. Aprovechaba elementos de la zapatería familiar para iniciarse en el oficio, y antes de establecerse con taller trabajó por cuenta ajena. También enseño en la Escola de Artes e Oficios entre 1930 y 1942, como maestro de talla y labra, y como auxiliar de modelado/vaciado.