Reportaje | La institución agrupa a 315 emigrantes de oriundos de Negreira y A Baña Una comitiva encabezada por Amancio Liñares Giraut visitó Cuba y mantuvo contactos con miembros de la entidad para organizar un ciclo de actos de homenaje
16 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a visita que la pasada semana realizaron a la isla de Cuba el escritor e historiador Amancio Liñares Giraut, acompañado por el directivo de la asociación de vecinos de Liñaio, Xosé Antón Romarís, ha permitido a la colonia de emigrantes barcaleses conocer de primera mano el interés de los concellos de Negreira y A Baña, además de entidades culturales y vecinales, en conmemorar el centenario de la fundación de la sociedad Unión Barcalesa de La Habana, la única entidad que agrupa a emigrantes de ambos concellos, fundada en 1907 y que en la actualidad cuenta con 315 socios, según sus propios responsables. Amancio Liñares, que valoró positivamente su última visita a la isla caribeña, manifestó que ha sido «moi emotiva, sobre todo nas visitas a algúns domicilios para entregar correo postal dos seus familiares e a axuda que poidemos levar coas súas limitacións». Liñares Giraut dijo que pese a que desde su anterior visita en 1997 «segue habendo problemas, non hai ese desabastecemento brutal que eu poiden comprobar na miña primera visita a Cuba no ano 1994». Liñares Giraut apuntó que había notado el descenso del número de bicicletas en las calles, síntoma de que existe más carburante y la flota automovilística ha crecido. Uno de los momentos cumbres fue la visita al antiguo Centro Gallego de La Habana, en proceso de rehabilitación, coincidiendo con la charla que Amancio Liñares ofreció sobre Rosalía de Castro en memoria del que fue presidente de su patronato y recientemente fallecido, el doctor Agustín Sixto Seco. Allí mantuvo una entrevista con Rolando Pérez Palmero, presidente de la Unión Barcalesa y con su esposa Conchita. Éstos le trasmitieron el agradecimiento por el millar de calendarios donados por los ayuntamientos de Negreira y A Baña, donde aparece el lema: Unión Barcalesa de La Habana. En el camino del Centenario de su fundación, 1907-2007 . Buena sintonía Asimismo, el encuentro sirvió para intercambiar impresiones sobre los preparativos del centenario. Amancio Liñares Giraut subrayó la importancia de que otros lugares de Galicia tengan asociaciones en países del extranjero, pero en el caso de la comarca de Barcala «so hai a Unión Barcalesa de La Habana, que aínda mantén o panteón dos seus emigrantes no gran cimiterio de Colón». Según el escritor e historiador negreirés, «hai boa sintonía dos concellos para axudar» y dijo que el centenario «tería unha dobre vertente, e aquí pasaría por implicar aos concellos, Feiraco, asociacións veciñais ou colectivos como Alén-Mar ou Afonso Eanes» para, de forma conjunta, preparar una campaña de ayuda a los emigrantes barcaleses. En Cuba se celebraría una misa en la iglesia del Carmen en memoria de los barcaleses fallecidos, una exposición de artículos como el libro de fundación o sus actividades, así como una fiesta cultural. Para esto último, se ha barajado la posibilidad de fletar un vuelo chárter desde Galicia coincidiendo con el 3 de noviembre de 2007, fecha oficial del centenario. Entre las propuestas también figura el darle el nombre de Unión Barcalesa a una de la nuevas calles de la villa de Negreira, posibilidad que ya fue avanzada por el concejal de Cultura, Jorge Couso. Rolando Pérez Palmero, presidente de la Unión Barcalesa, en una entrevista a Radio Negreira, pidió ayuda «en esta gran fiesta de la Unión Barcalesa con una donación económica». En la entrevista, Rolando Pérez Palmero también agradeció la ayuda enviada en anteriores ocasiones por los concellos de A Baña, Negreira y Brión, y la cooperativa Feiraco en forma de cartones de leche. En esta ocasión, Xosé Antón Romarís como miembro de la junta rectora, hizo entrega de camisetas y gorras de Feiraco. Por su parte, Eugenio Pichel López les entregó varios paquetes de sobres y folios timbrados con el escudo de la Unión Barcalesa para su utilización mediante correo postal. Tanto Rolando como su esposa Conchita aludieron a su «añoranza» de las tierras de Barcala: «Allí, como los antiguos socios de la sociedad, quisieron llevar la luz de la enseñanza a sus paisanos que no pudieron venir a Cuba».