Los compostelanos se suman cada año en mayor medida a la recogida selectiva de los envases ligeros, una actitud que suele ir pareja a la extensión de la red de contenedores específicos. El 2004 se cerró con un incremento de casi el 11% (un 10,7%) sobre el ejercicio anterior. En cifras absolutas, se recogieron 673.080 kilos (673 toneladas), 65.300 más que el 2003. Más notorias fueron las subidas en los años precendentes, desde que en el 2001 se instauró esta recogida selectiva. De hecho, desde aquel año hasta ahora el incremento fue del 258,8%. El 2001 se cerraba con la recogida de 187 toneladas y el 2002 con 426. Por meses, el mayor incremento del 2004 respecto al ejercicio anterior se produjo en abril, con un 18,8%, aunque no fue ese el mes de mayor recogida. La relación la encabezó octubre, con 63.440 kilos, seguido de cerca por noviembre, con 63.380. Junio fue el tercer mes que superó las sesenta toneladas, con la recogida de 61.400 kilos. Los demás se quedaron por debajo de esa barrera, aunque por encima de la de las cincuenta toneladas, a excepción de febrero, que registró 47.220 kilos. Santiago cuenta ahora mismo con tres centenares de contenedores amarillos, pero esa dotación se incrementará «de forma importante», según Álvarez-Santullano, a partir de abril, en que empezará a funcionar la nueva concesión del servicio de recogida, concesión que llevará la misma empresa, aunque ahora bajo su nuevo nombre, Urbaser. En términos generales, Santiago «no está mal» en materia de recogida selectiva, según el técnico municipal de Medio Ambiente, Ángel Pérez Otero. «Estamos por encima de la media española, pero eso no quita que tengamos que mejorar», afirma este técnico, que ayer presentó la nueva campaña para la recogida selectiva de envases ligeros junto con la concejala delegada para esta área, Álvarez-Santullano.