Te pierdo, no te pierdo

Nacho Mirás SANTIAGO

SANTIAGO

En directo | El servicio de telefonía móvil en la capital de Galicia y su entorno El casco monumental es la zona más complicada para la comunicación

22 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento. Inténtelo de nuevo más tarde». El manido mensaje de voz femenina -curioso, ninguna operadora tiene mensajes grabados por hombres- es lo peor que uno puede escuchar cuando llama al móvil a alguien que, con certeza, está conectado. Y da rabia porque la imposibilidad de comunicar con la persona a la que llamamos, sabiendo que tiene el teléfono encendido, echa por tierra la base misma de la telefonía móvil. «La vida es móvil, móvil es Vodafone». «Amena, tu libertad». «Estarás orgulloso de tu móvil (Movistar)». Las operadoras nos bombardean con sus mensajes y nos garantizan la mejor de las coberturas. Son las mismas compañías que, con la excusa de mejorar la calidad del servicio, han llenado los tejados de antenas y postes que han cambiado la línea del cielo de las ciudades. Para las compañías todavía no es suficiente, y por eso buscan los recovecos legales que les permitan coronar nuevas terrazas y nuevos montes. Un recorrido de más de 95 kilómetros en coche y casi diez a pie con un móvil de cada una de las operadoras sirvió para hacerse una idea de cómo están Compostela y su entorno en el asunto de la cobertura. Los resultados de la prueba pueden verse en el gráfico de arriba. Es necesario aclarar que el nivel de servicio varía a veces en función de la marca y modelo del terminal escogido, lo mismo que también se pueden registrar cambios con sólo moverse unos centímetros del lugar en el que se ha hecho la medida. Con todo, para el test se utilizaron tres terminales muy populares en el bolsillo de los españoles y se dedicó una jornada a hacer pruebas. Las tres operadoras aseguran un nivel de servicio excelente en la mayor parte de zonas de Santiago como las estaciones de tren o autobús, el aeropuerto, Fontiñas y el Ensanche. También en núcleos residenciales como O Milladoiro o Bertamiráns; la cosa cambia en Cacheiras, como se aprecia en el gráfico, o en Sigüeiro. Pero, sobre todo, donde más complicado lo tienen las operadoras es en el granítico casco monumental santiagués; mientras que en las plazas principales (Obradoiro, Toural, Praterías, Quintana o Cervantes) la señal es buena o muy buena, la cosa cambia mucho en función de la calle que uno escoja. En la zona vieja, además, que el teléfono señale buena cobertura no es una garantía de que será posible mantener una comunicación con buena calidad de sonido, algo que se da más en una compañía que en las otras dos. Si en vez de hablar desde la calle lo hacemos desde el interior de un edificio, la piedra se convierte en el peor enemigo de la telefonía móvil y en el mejor aliado de la intimidad, que tampoco está de más. Tal como está ahora mismo la red en Compostela, el servicio es satisfactorio. El afán conquistador de tejados de las empresas choca, cada vez más, con colectivos ciudadanos que desconfían de los efectos que las antenas pueden tener en la salud. Es un debate que todavía dará mucho que hablar. Y lo hablaremos por el móvil.