Mercedes Gallizo remarcó la idea de que un centro penitenciario «no debe ser un gueto en nuestra sociedad, ya que lo hay dentro no es más que una parte de nuestra realidad». La plataforma formada por CC OO, CSI-CSIF y USO no desaprovechó la presencia de la directora general en Santiago para hacerle llegar a Gallizo, de primera mano, su malestar laboral. Ninguno de estos sindicatos ha firmado con la Dirección General de Instituciones Penitenciarias el preacuerdo que sí suscribieron ACAI, UGT, CIG y ELASTV. Un grupo de funcionarios disconformes protestaron ante la puerta del pabellón 14 del Monte do Gozo y recibieron a Gallizo con una sonora pitada. A pesar de que hubo momentos de tensión, la cosa no pasó a mayores y se quedó en unos cuantos empujones y en un intercambio de palabras entre la responsable de Instituciones Penitenciarias y los manifestantes. La directora indicó que su obligación es hablar con los legítimos representantes de los trabajadores, y no con cada funcionario por separado. La plataforma considera que el preacuerdo es insuficiente en su parte económica e incompleto en aspectos como la jubilación anticipada o la subida de niveles, según explicó el representante territorial de Prisiones del CSI-CSIF, Jesús Vence. Unas 2.000 personas trabajan en las cinco cárceles gallegas.