La exposición, de contenido didáctico, ofrece una peculiar interpretación del paralelismo entre el tradicional juego y el recorrido del Camino de Santiago
27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?as exposiciones no suelen ser atractivas para la mayoría de los escolares y mucho menos para aquellos que están a las puertas de la adolescencia. A priori, las exposiciones sólo les resultan apetecibles porque permiten romper el ritmo habitual de las clases. Sin embargo, la muestra que hasta el próximo 30 de enero acoge el Museo das Peregrinacións consigue atraer la atención incluso de los más rebeldes sin causa del grupo. Se trata de la muestra fotográfica de Luisa Rubines, que pretende mostrar el paralelismo entre el Camino y el juego de la oca. Hasta finales de enero pasarán por el museo ochenta grupos, en turnos de mañana y tarde, para conocer algo más sobre la peregrinación por el Camino de Santiago. Los alumnos no recorren en solitario la exposición, ya que están acompañados por Luis Cousillas, monitor de la muestra, que explica mediante juegos y adivinanzas la conexión entre la oca y el Camino. Son los escolares los que descubren la marca de los templarios, la pata de oca, después de realizar varios juegos. Sólo al final de la muestra, cuando han resuelto todos los enigmas, pueden acceder a la sala semioscura, en donde les aguarda el tablero de la oca, en cuyas casillas hay fotografías del Camino. En las paredes cuelgan al mismo tiempo otras fotos con textos donde la artista ofrece sus vivencias a lo largo de su caminar. La sala del juego es, sin duda, el lugar más elogiado por los visitantes, explica el monitor: «Es una muestra participativa, que permite mantener enganchados a los niños durante el recorrido». Luis Cousillas destaca la «utilidad del museo para transmitir no sólo conocimientos fríos sobre el fenómeno de la peregrinación, sino también sobre los sentimientos y las sensaciones que se producen durante una peregrinación». Isabel Pesquera, conservadora del Museo das Peregrinacións, se mostró especialmente sorprendida por la respuesta obtenida por parte del profesorado. La exposición de Rubines es la primera que monta el museo con carácter didáctico y con un calendario de visitas guiadas a escolares y profesores, pero la experiencia, dice, está siendo sido «muy positiva, porque para nosotros es importante transmitir tolerancia y respeto hacia todo tipo de peregrinaciones, ya sean la del Camino de Santiago o de otros sitios». En la visita guiada del pasado jueves, en la que participaron los alumnos de primer curso de ESO del instituto de Ribeira, los alumnos se sintieron especialmente interesados por el juego, algo que se dejó sentir en el momento de la competición, aunque no todos encajaron con la misma deportividad la derrota. El descubrimiento de las marcas de los canteros también despertó el interés de los jóvenes, porque «son como las de las 'rapas das bestas'». La última fotografía de la muestra, donde se recoge el momento en que Luisa Rubines quema en Fisterra las ropas con las que hizo el Camino, suscitó la reflexión de una de las alumnas: «Simboliza el inicio de otro camino; es como si volviera a nacer después de haberse desecho del pasado».