Plazos casi interminables

| EMMA ARAÚJO |

SANTIAGO

LA HISTORIA de las infraestructuras viarias de Santiago es el cuento de nunca acabar. Con la incorporación de diez nuevos Estados de la vieja Europa al paraguas de la UE Galicia está de cuenta atrás en lo que a fondos estructurales se refiere. ¿Estará terminada la autovía entre Santiago y Pontevea para entonces? ¿Y la de Brión? La espera siempre es eterna cuando cada día se pierden minutos y minutos haciendo cola para entrar en Santiago. Si le preguntasen al agujero de ozono qué le parece tanta combustión inútil su respuesta sería harto elocuente. Puestos a formular planteamientos futuristas también habría que pensar en que cuando las dos autovías estén terminadas el barril Brent será un lujo asiático y lo que realmente se necesite sea una red de transportes públicos que acerquen a los miles de ciudadanos que seguirán sin poder vivir en Compostela. Y otra vez vuelta a empezar.