VOX POPULI | O |
26 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA REALIDAD, al igual que la telebasura, no tiene límites. En un momento en el que las televisiones públicas y privadas se afanan en lavar su cara intentando regular los contenidos de algunos de sus programas, los vecinos de Melide han encontrado una nueva terapia digna de un programa de testimonios. Consiste, simplemente, en pillar con las manos en la masa a algún que otro concejal pertrechado con escoba y recogedor mientras se dedica a algo tan insalubre y necesario como retirar la basura ajena. En pleno siglo XXI, cuando la mujer sigue reivindicando que la fregona no entiende de sexo sino de xeito, los gobernantes locales de Melide deciden coger el toro por los cuernos y, de paso, poner en entredicho algo tan sagrado y constitucional como el derecho de los trabajadores a ejercer su derecho de huelga. ¡Qué lástima, para una vez que se meten a la faena! Teniendo en cuenta lo que piensan los trabajadores del sector, que reclaman algo tan simple como un aumento de salario, ahora sólo queda por preguntar a las féminas de las familias de los barrenderos de turno si la maña que lucen en las madrugadas melidenses es la misma que exhiben en las sobremesas de sus hogares. La gracia de la historia es que la cabeza visible del Concello, una mujer, es quien se afana en defender la labor de sus ediles sin acercarse a un contenedor. Al final, quizás resulte que Ángeles Vázquez tiene un aire a Hillary Clinton. ¿Recuerdan aquel anuncio electoral en el que su marido, el ex de la Casa Blanca reconvertido en amo de casa, le llevaba el bocata a su señora? Y todo por cambiar el palo de una escoba por el bastón de mando.