CRÓNICAS URBANAS
28 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN OTRAS ocasiones comenté con pesimismo y aspereza que con la llegada del AVE el aeropuerto compostelano se iba a dedicar a recibir avionetas de recreo. Admito que no ocurrirá nunca, pero la situación, siendo crítica desde hace mucho tiempo, se torna en surrealista cuando algunos se echan las manos a la cabeza por el simple hecho de que una compañía aérea que vive de meter a un montón de gente en sus aviones escoja para operar Oporto, que mueve a unos 500.000 vecinos, antes que Santiago. Sería como si mis paisanos de Negreira se enfadan con McDonald's porque la multinacional elige antes la capital de Galicia que la de Barcala. Sin embargo, ahora que van a hacer el puente sobre el Tambre es posible que los restaurantes americanos lleguen antes a mi pueblo que los billetes de avión a cuatro duros a Lavacolla. A estas alturas, me conformo con que me sigan perdiendo la maleta en Barajas.