Crónica | La primera visita a Santiago de la Princesa de Asturias El heredero de la Corona respaldó con su presencia todos los años santos desde 1993
20 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?a Casa Real es discreta y reservada como no podría ser de otra forma, pero nunca miente. Con motivo de la presencia de los Reyes en la ceremonia de la Traslación de los restos del Apóstol el pasado 30 de diciembre desde la Zarzuela se garantizó que la Familia Real demostraría su apoyo al año santo compostelano de forma notoria y constante. Era una elegante manera de adelantar que doña Letizia Ortiz, entonces prometida del Príncipe Felipe, pisaría la praza do Obradoiro antes de terminar el 2004 convertida ya en Princesa de Asturias. Su presencia era tan esperada que hasta en dos ocasiones se vivió con cierta frustración que Santiago no apareciera en su agenda de actos, ya fuera de manera oficial o privada. De hecho, fueron muchos los que pensaron que en su luna de miel española no podían dejar de visitar la capital gallega, toda vez que se pasaron varios días visitando ciudades con un rico patrimonio histórico y cultural. Quizás era su intención, pero la pareja decidió incorporarse a sus respectivos despachos tras más de un mes viajando por el mundo y España adelante. La otra fecha apuntada era el 25 de julio. En el primer año santo del milenio era difícil que la Familia Real fallase a su cita en Santiago, y con más insistencia que nunca se preguntó a las autoridades compostelanas sobre quién presidiría los actos oficiales del Día del Apóstol. La presencia de los Reyes -como al final ocurrió- le suponía al año santo el máximo respaldo institucional, pero a nadie se le escapa, incluso al conselleiro de Turismo Xesús Pérez Varela, que la visita de los Príncipes de Asturias tendría un impacto definitivo en los medios. Tampoco hubo foto abrazando al santo. Sólo quedaban dos posibilidades. Que don Felipe acudiese como delegado regio a la ceremonia de la Traslación del Apóstol -ya lo hizo en 1993- o que por iniciativa propia decidiesen visitar Santiago en un viaje que, aún siendo privado, tendría una importante repercusión simbólica para Compostela y para Galicia. Y así será. En la agenda oficial de los Príncipes sólo consta una visita esta tarde a las instalaciones de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescado e Mariscos en Vigo, pero antes se pasarán por Santiago para acudir a la Misa del Peregrino, darse un pequeño paseo por las rúas de Santiago y conocer la Fundación Granell. Esta última visita se forjó a principios de este año, cuando don Felipe, aún soltero, acudió en Guatemala durante un viaje oficial a la inauguración de una muestra itinerante de Eugenio Granell que se exponía en el Museo de Arte Moderno de la capital centroamericana. En aquella exposición se encontraba también la directora de la fundación e hija del genio surrealista, Natalia Fernández Segarra, quien le cursó la preceptiva invitación informal para que conociese la sede de Santiago. Lo que no se imaginaba Natalia es que Don Felipe iba a cumplir su palabra justo cuando ella se encuentra en Estados Unidos por motivos familiares, por lo que será el alcalde, presidente de la entidad cultural, quien acompañe a sus altezas reales por las salas del pazo de Bendaña, donde podrán ver una exposición con obras de Granell vinculadas a la mujer y una muestra de la colección de máscaras de la fundación.