Tres en el Camino. Jordi es de Barcelona y comenzó el Camino desde Roncesvalles, Manolo es alicantino y salió de Triacastela, Carlos es de Teruel y viene desde Sarria y, como dijo Jordi: «El Camino nos ha juntado». El retórico Jordi afirma que él ha hecho el Camino para «descubrir la belleza oculta de España». Esto lo dice entre risas pero procura ponerse algo más serio para explicar lo que ha sacado de bueno de la experiencia. «El Camino es como un viaje alrededor del mundo», sentencia. «Descubres lo mejor y lo peor de ti, y lo mejor y lo peor de la gente que te rodea. Pero sobre todo lo peor y lo mejor de ti». Este periodista de vacaciones hizo solo el viaje hasta que se cruzó con los que ahora son sus compañeros y se queja de haberse encontrado demasiada gente al llegar a Galicia. «A mí ya me habían dicho que esto era una procesión, pero resulta que es verdad». Peregrinos deportistas. Dicen que caminar es el deporte más sano y, para muchos deportistas, igual que para los que vienen por motivos religiosos, hacer el Camino es todo un ritual. José , Francisco y Gabriel afirman que vienen a Santiago por motivos culturales y deportivos, pero sobre todo deportivos. Sólo hay que verlos equipados como ciclistas profesionales. Van vestidos todos igual porque pertenecen a un mismo grupo y, según explican ellos mismos, no se dedican específicamente al ciclismo. «Hacemos deporte siempre que podemos, pero cosas distintas». La de estos tres ciclcistas procedentes de Ciudad Real ha sido una proeza en toda regla ya que han venido desde Roncesvalles en sólo siete etapas, haciendo más de cien kilómetros cada día. «Venir en bici es bastante sacrificado, porque hay partes que no están preparadas, pero si además lo haces en siete etapas, pues claro, te cansas el doble que si lo haces en catorce», reflexiona José. Pero el mayor problema de estos tres deportistas no es el cansancio sino el alojamiento. «En la mayoría de los albergues no hay donde guardar las bicicletas, tienes que dejarlas tiradas en el suelo o andar pidiendo un lugar. Y si tú te gastas un dinero en tu bicicleta, no te apatece andar dejándola por ahí tirada. Aquí, en Santiago, hay un local donde te dejan meterla pero te cobran y no conocemos ningún otro sitio, no hay ningún sitio específico para bicicletas». Pero no sólo el transporte dio problemas: «Lo peor es que el 90% de las duchas de la ruta no tienen agua caliente». Promoción en Italia. Muchos peregrinos lo han dicho: «El Camino está lleno de italianos». Gian Andrea es de Turín y cree que esto se debe en gran parte a la intensa campaña promocional. Santiago se presenta como destino religioso en la iglesias italianas, turístico en las agencias y también se vende el paisaje y lo económico del viaje. Gian Andrea viene desde Saint Jean Pied de Port y, aunque dice haber encontrado gente interesante en el Camino, lo que quería era no estar acompañado para reflexionar. «He venido por motivos espirituales pero no religiosos. Durante el viaje me he encontrado a mucha gente italiana pero no me interesaba venir con ellos porque no quería venir en grupo. Yo creo que no es bueno, hay que venir solo». Ahora que ha llegado aquí sólo quiere descansar y todavía no sabe cuando volverá a Turín».