Tradición jacobea «made in China»

Adriana R. Eiroa SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

El mirador | Un verano en Santiago Muchos de los «souvenirs» que se venden en los puestos y comercios de la ciudad se fabrican fuera de Galicia e incluso en algunos países asiáticos

20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque los turistas que visitan Santiago hagan una parada escueta en la ciudad de poco más de medio día, un paseo fugaz para ver la catedral y las calles más representativas del casco histórico, no es difícil encontrarlos en torno a los puestos de souvenirs instalados en la praza del Obradoiro o la dársena de Xóan XXIII encandilados por la tradición e historia que encierran estos recuerdos y dispuestos a comprar los más típicos y representativos de la ciudad. Lo que probablemente desconozcan los visitantes es que muchos de estos emblemas de Santiago se fabrican fuera de Galicia; Comunidad Valenciana y Baleares, e incluso en países del continente asiático. El propietario de un establecimiento que vende recuerdos en el casco viejo y además, como almacén, surte mercancía a los puestos de la calle entre otros comercios, asegura que, si bien la gran mayoría de objetos de metal, como los llaveros con la concha del peregrino o el típico botafumeiro, proceden de distintas empresas españolas, «los apóstoles de resina se fabrican en China y los bordones vienen de la provincia de Castellón». En la misma línea de análisis se sitúa la declaración de Víctor Taboada, uno de los puesteros de recuerdos de la praza do Obradoiro que manifiesta que: «Salvo los bastones de peregrino, que se los compramos a una empresa de A Estrada, lo demás; recuerdos de metal, santos, muñecas y todo tipo de elementos de plástico, se fabrican en China y Taiwán, aunque luego nosotros se los compremos a los almacenistas de Santiago». Si bien muchos de los recuerdos que se venden en los comercios y puestos de Santiago provienen de fuera de Galicia, también hay otros negocios de artesanía en los que la mayoría de lo que venden se fabrica en la comunidad. Es el caso de las cuatro tiendas de artesanía que regenta en el casco histórico Marcelino Sanín Picón, quien reconoce que «a maioría dos recordatorios de Santiago facíanse antes na illa de Menorca e agora reprodúcense en China e outros países asiáticos». Según Sanín Picón, en sus comercios se trabaja «con artesanía en xeral; madeira, cerámica e prata, e se pode ser toda feita en Galicia, mellor que mellor». En sus tiendas se pueden encontrar los más pupulares souvenirs de la ciudad por un bajo precio, sombreros de peregrino a 7 euros, hasta valiosas prendas también típicas pero de elevado precio como es el caso de una capa de peregrino a 200 euros, debido al género empleado en su confección. La posibilidad de vender los recuerdos a unmenor coste es lo que impulsa a los responsables de almacenes y comercios a importar los productos de Asia. «Nos sale mucho más caro fabricar un recuerdo en Galicia que importarlo de China», manifiesta el dueño de uno de los bazares de recuerdos de la rúa do Villar. A la vista está que el poder del dinero está por encima de la tradición más ancestral.