?osa de dos. «Un home empuxando a outro e un canciño tirando deles, na miña vida». De esta guisa afrontaban los duros repechos del camino José María Reyes y Miguel González mientras una mujer se echaba las manos a la cabeza describiendo la imagen. José María empujaba a Miguel, con sus noventa kilos de gracia y su perrito les guiaba. «Somos una pareja de hecho por que, de hecho, yo le empujo; el agua la llevo yo pero no bebo, es para él», afirmaba entre carcajadas José María mientras esperaban en la cola para obtener su Compostela. Vienen de Portomarín y en alguna de estas cuestas les caían «goterones como melones». Los dos son de la provincia de Badajoz, de Don Benito y Oliva de la Frontera, para ser más concretos. Del otro lado. Tras pasarse una buena temporada en Triacastela animando a peregrinos y desempeñando tareas de hospitaleros, este grupo de valencianos se decidieron a cambiar los roles y emprender ellos el Camino. Son diecinueve y durante su trayecto no pararon de hacer el «gamberro», en el mejor sentido de la palabra. Traen un montón de anécdotas; «nos invitaron a una fiesta en la que había vino y después de un rato nos pusimos a hablar mal de Fraga, la gente empezó a enfadarse ya que eran afines a él y casi nos echan de la fiesta». Otro episodio bastante gracioso les ocurrió cuando «varios grupos de escolapias estaban en O Pino, la idea era desnudarnos y bajar corriendo; lo hicimos por la noche creyendo que no estaban. Efectivamente ellas no estaban, pero otro grupo nos esperaba...». Hubo quien por unas cervezas se recorrió 25 kilómetros corriendo; el agua de Sarria le jugó a alguno una mala pasada, «bebí agua sagrada y estaba contaminada, los efectos los comprobé a los dos días». Hermanas trinitarias. «Hemos empezado en Pedrafita, salimos 26 y venimos con las hermanas trinitarias, nos hemos juntado en Madrid y hay gente de toda España». Es la carta de presentación de Inma, Ariadna, Estefanía, Tere, Mónica, Raúl, Pedro y Montxito . Se quejan de que en los albergues el agua está muy fría y que hay días en que la luz se apaga muy tarde. Traen las típicas heridas de guerra y ponen el grito en el cielo afirmando que «hacen falta más fuentes en el camino». También piden una revisión del kilometraje de las rutas ya que al llegar a Santiago no les salían las cuentas, creen que hay más kilómetros de los señalados. ?ás «bicis». Desde Cadreita, una población de 2.000 habitantes de Navarra, vienen tres miembros del Club Cicloturista de la localidad. Salieron de la puerta de casa con lo puesto y enlazaron con el Camino Francés en Puente la Reina. Se quedaron sorprendidos ya que «esperábamos mucha gente y desde Francia a Ponferrada casi no hay; a partir de aquí ya está masificado y lleno de domingueros». Se repartieron más de ochocientos kilómetros en once etapas y piden que «gente que acaba de empezar el camino y no está cansada, que no le quite el sitio a los que vienen de más lejos». Con todo, Pedro Muro , Amadeo Pejanote e Ignacio Pina están encantados con la hospitalidad de la gente y satisfechos con las condicones meteorológicas.