El desconcierto

SANTIAGO

TELEOBJETIVO | O |

28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

TODO FUERON zancadillas para los fotógrafos en el concierto de los Red Hot Chili Peppers. Me fui con tiempo al Monte do Gozo. Quería aparcar cerca y salir pitando para transmitir las fotos, ya que ni había líneas telefónicas ni cobertura de móviles. Y las señales de humo no son una opción. Pero no iba a ser tan fácil. Policías locales de azul; filtro de seguridad rojo; filtro de seguridad verde. «Aquí no» «Por aquí tampoco» «Ni se mueva». Ni de coña dejaron estacionar a la prensa en un aparcamiento que estuvo vacío toda la noche. El coche se quedó a un kilómetro. Nos obligaron a entrar por turnos porque entre los acreditados había fotógrafos con cámaras que, más que fotos, sacan la lengua; «Ahora no» «Ahora sí»; pegas para acceder y, cuando por fin lo consigo, para salir. De 18.30 a 22.55 intentando hacer mi trabajo, que salió publicado gracias a que me escapé monte arriba echando los higadillos, perseguido por la organización, saltando vallas y recordando los consejos de mi madre, que me recomendó que estudiara medicina. Tengo que dejar de fumar. Los fotógrafos pedimos un trato digno y facilidades para nuestro trabajo que, al final, repercute en la organización. Y, sobre todo, porque nos debemos a nuestros lectores. A ver si mi hija se piensa dos veces lo de estudiar medicina.