Compostela fue más que nunca la ciudad del campo de estrellas

La Voz N.M. | SANTIAGO

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El espectáculo audiovisual congregó en el Obradoiro a miles de personas La gala televisiva del Xacobeo llenó la ciudad de figuras de primer orden

10 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?o había tantas estrellas juntas en Santiago desde que aparecieran los restos del Apóstol. La gala A Galicia vente ya, grabada por Televisión Española con motivo del Xacobeo 2004, revolucionó literalmente la ciudad y cambió la fisonomía del Obradoiro, transformado por obra y gracia de la tecnología en un impresionante plató televisivo. Había quien se quejaba del tamaño del escenario. Pero es que el desfile de grandes requería un espacio grande, ande ou non ande. Los fans estuvieron a la caza de fotos y autógrafos, sobre todo de Janet Jackson y de Mark Knopfler. Pero no le hicieron ascos a las rúbricas de Paulina Rubio, al sombrero de Zucchero, a la guitarra de Ketama, al matrimonio San José (Víctor Manuel y Ana Belén) o a la melena de Rosario. Fue muy bien recibido Blue, como lo fue Mariza o ese combinado espectacular con el que Diego Cigala y Bebo Valdés le hacen llorar a uno lágrimas negras. Nek completaba un cartel de artistas de fuera en el que Galicia estuvo muy bien representada, con Avalon, Luar na Lubre y la banda ferrolana Los Limones. Había espectadores que creyeron que acudían a un concierto. Y no fue así. Un show de televisión no es un concierto. Cada artista despacha su mejor canción en play back, se graba y se emite el día que se determine, en este caso el 25 de julio. Sorprendía la cantidad de fans llegados de fuera para ver cómo sus ídolos salían al escenario para tan poco tiempo. Los mejores hoteles de la ciudad tuvieron mucho trabajo, con clientes tan ilustres y con los seguidores y los periodistas que dieron bastante lata. A Zucchero lo hospedaron en Vilagarcía; a Knopfler en un hotelazo de nueva construcción, aunque, según trascendió, se supo que hubiera preferido uno antiguo en una ciudad antigua. El Obradoiro se quedó pequeño para semejante cartel. La promoción de una ciudad como Santiago no podía pasar por menos. Los conciertos de verdad están al caer.