El cronómetro | Cristina Sánchez-Andrade ESCRITORA QUE AYER FIRMÓ EN LA FEIRA DO LIBRO SU TERCERA NOVELA, «YA NO PISA LA TIERRA TU REY» Las referencias a Galicia en la obra de esta escritora nacida en Santiago son muchas, pero no la situa en lugar concreto
07 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La vida conventual de unas monjas que juegan a no serlo es el tema de Ya no pisa la tierra tu rey (Anagrama) la tercera novela de Cristina Sánchez-Andrade (Compostela, 1968). La autora estuvo ayer en la Feira do Libro firmando ajemplares de esta y sus anteriores obras, Las lagartijas huelen a hierba (Lengua de Trapo, 1999) y Bueyes y Rosas dormían (Siruela, 2001). -No se sitúa en un lugar, porque parece Galicia por algunos nombres y expresiones, pero no lo es. Ni en un tiempo, porque pensé en la Edad Media, pero me limitaba mucho en los detalles. -¿Por eso aparecen el teléfono, periódicos y radio? -La época me daba lo mismo. Lo que quería era contar la historia que tenía en la cabeza, un viaje hacia la individualidad, la búsqueda de la libertad, de la identidad que nos llega a todos en un momento dado. -Y de una forma coral. -Sí, lo novedoso quizá es que está contada en primera persona de plural. Las monjas son una especie de masa amorfa, un personaje coral, múltiple, que a medida que se desarrolla la historia va adquiriendo su individualidad. -Instigadas por el fraile. -Me divierte mucho ese personaje. Todos están un poco tarados, pero este pobre hombre buscando a Dios por la vía de la razón... -¿Las referencias a Galicia son algo autómático ? -Sí, porque incluso me salen expresiones que según mi tía son suyas. Me interesa más lo que pasa aquí que en Madrid, en la gran ciudad. Soy incapaz de escribir algo situado en este tiempo. -¿Es lo que explica el lirismo de su narrativa? -Creo que en las tres novelas hay un fondo lírico-filosófico, si hay que etiquetarlas. -¿Y para pocos lectores? -Cada uno escribelo que puede y le pide el cuerpo. En casa se meten conmigo diciendome a ver cuando escribo algo comercial y gano un premio. Pensar en vender no me motiva para escribir, porque no me interesa.