Reportaje | La Biblioteca América cumple cien años La Universidad de Santiago celebra el primer centenario de esta institución, que comenzó el gallego Gumersindo Bustos Villanueva en 1904 desde Buenos Aires, y que acumula más de 25.000 volúmenes
13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?umersindo Busto Villanueva emprendió una apasionante aventura en julio de 1904. Emigrante compostelano en Buenos Aires, lanzó una carta circular a amigos e instituciones con dos claros objetivos: crear una universidad libre hispanoamericana, vinculada a la de Santiago, así como una biblioteca de fondos latinoamericanos. Este ambicioso proyecto se redujo finalmente al segundo de los deseos, en el que Bustos Villanueva puso todo su dinero, su empeño y su trabajo. En 1907 se vuelca ya de un modo oficial en la creación de la biblioteca, ya que la idea de la universidad fue finalmente desechada. Bustos fue uno de tantos gallegos que a finales del siglo XIX emprendió una nueva vida en América. Primero en la capital uruguaya, Montevideo, en donde estudia Derecho, y más tarde en la capital bonaerense, en donde se hace escribano -notario-. Los comienzos Pero por la cabeza de este vecino de la quinta provincia gallega siempre circuló el deseo de crear un gran fondo de volúmenes de temas americanos en Santiago. Fue en el año 1909 cuando el Ministerio de Instrucción Pública de España otorgó la carta de validez a este centro, y en 1926 se inauguró oficialmente. En un principio, la Biblioteca América se ubicó en la actual Facultad de Historia, en pleno casco histórico compostelano. Desde Buenos Aires, Gumersindo Bustos enviaba los fondos que conseguía de amigos, amigos de amigos... Una cadena de contactos que movilizó primero a la colectividad gallega, y después a la española. Recibía en su casa los volúmenes que llegaban de particulares, de gobiernos y de instituciones, «y otros ya eran enviados directamente a Santiago», recuerda la profesora de Historia, Pilar Cagiao. Villanueva buscaba un fondo interdisciplinar, por lo que cualquier temática americana tenía cabida en la Facultad de Xeografía: libros de historia, de ingeniería, de medicina... Detrás de todo esto subtacía una misma tendencia o filosofía. Aquella que aúna varias corrientes que intentaban un acercamiento entre España y América y que se denominó regeneracionismo hispanoamericanista, aunque en varias vertientes. Mientras algunos planteaban una relación de igual a igual entre ambos continentes, otros asumían que España debía ser la madre patria. De ahí, que entre los donantes se encontrasen profesionales de todos los sectores políticos e intelectuales, donantes de un pensamiento más rancio, cuyas obras conviven al lado de otros donantes de pensamiento más liberal. Comisión En 1913, se constituye ya una comisión protectora de la biblioteca en Buenos Aires, encargada de coordinar el centro cuando Bustos fallezca. Lo hace en 1937, y con su muerte y el comienzo de la Guerra Civil, las idas y venidas de volúmenes inician un declive. En los años ochenta, la Biblioteca América se traslada a su ubicación actual, en el Colexio de Fonseca, con lo que se cumple otro de los deseos de Bustos Villanueva, que este centro fuese también un museo, con piezas de cierto valor etnográfico e incluso animales disecados que se trasladaron finalmente al museo de Historia Natural Luis Iglesias. La biblioteca se convierte así en un marco incomparable para recibir a doctores honoris causa -en donde suelen vestirse antes de llevarse a cabo el acto de investidura en el salón nobre -, así como a numerosos dirigentes políticos de países latinoamericanos, como Raúl Alfonsín o incluso Fidel Castro.