?l problema que llevó a los quiosqueros barbanzanos a asociarse traspasa las fronteras de la comarca. Titulares de negocios ubicados en la zona de Padrón se han adherido a la entidad constituida en Boiro para intentar resolver el conflicto existente con la distribuidora Sgel, a la que los comerciantes se niegan a pagar un canon que consideran injusto. En la actualidad, el número de puestos de venta que se han unido en la lucha contra esta firma se sitúa en torno al centenar. Todos estos quioscos tienen un problema común: llevan más de un mes sin comercializar una treintena de revistas de cuya distribución se encarga Sgel. Durante este período, los vendedores han intentado llegar a un cuerdo con esta firma sin conseguirlo. «As negociacións están estancadas na actualidade, xa que a distribuidora négase a rebaixar o canon e estamos á espera de que sexan as revistas afectadas as que tomen cartas no asunto», explicó el presidente de la asociación de afectados, Juan Antonio Mariño. La entidad ha iniciado una campaña de captación de socios en otras comarcas con el fin de determinar el número real de afectados. Apoyo de Distrisantiago ?os responsables de Distrisantiago aseguran que su empresa es una víctima más de la decisión de Sgel de distribuir directamente sus publicaciones. Por ello, comparten las reivindicaciones de los quiosqueros barbanzanos, así como la puesta en marcha de una entidad: «Sólo la acción de un movimiento asociativo puede modificar la situación, evitando las manipulaciones interesadas y cambiando actitudes autoritarias». Para el gerente de Distrisantiago, Rafael Rey, la decisión de Sgel viene dada por una estrategia de empresa a nivel nacional que afecta a muchos sectores: «A los lectores de las revistas y fascículos, que no pueden tener acceso a los productos culturales que demandan; a los sufridos profesionales de los puntos de venta, que deben multiplicar por dos los costes de servicios; y a nuestra propia firma, que tiene un acreditado prestigio logrado durante 28 años de trabajo, en los que hemos sido plataforma de difusión en la provincia coruñesa». Es por los graves perjuicios que está ocasionando este conflicto, por lo que el responsable de Distrisantiago considera imprescindible el movimiento asociativo iniciado en Barbanza. Eso sí, Rafael Rey entiende que hay una cuestión detrás de este conflicto que debería llamar la atención de autoridades económicas e intelectuales: «La sorda pero implacable lucha que se produce entre los intereses económicos de los grandes grupos transnacionales por dominar los mercados en los que actúan y las empresas locales o regionales que intentan desarrollar y extender su actividad». Para el gerente de Distrisantiago, es necesario que la población sea consciente «del peligro que entraña una concentración de todo el sector cultural en muy pocas manos».