Dositeo centra y Bugallo remata

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Crónica | El atípico modelo de gobierno implantado en Raxoi se consolida Los líderes del PP y el PSOE escenifican ante el secretario de Estado de Infraestructuras su idilio político mientras Néstor Rego ya habla de dos regidores

20 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?os políticos de Madrid suelen bajarse del coche oficial y estrechar la mano al máximo representante de la ciudad a la que llegan al tiempo que le llaman «alcalde». Y así sucedió ayer cuando el secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco, fue recibido por Sánchez Bugallo a pocos metros de la rotonda que da acceso al aeropuerto, sólo que en esta ocasión el alto cargo de Fomento también le hizo los honores a Dositeo Rodríguez, que es quien en realidad gestionó el encuentro posterior. El edil popular llegó como representante de la corporación, pero actuó como alcalde tanto como el propio alcalde e incluso fue nombrado presidente de la Diputación en un lapsus del secretario de Estado. Los líderes locales del PSOE y del PP se sintieron muy cómodos en su papel de socios sin pacto, escenificando en público un nuevo modelo político nunca visto en Galicia y que comienza a consolidarse tras los últimos proyectos municipales que sacaron adelante ambos grupos. Precedentes Las campañas electorales suelen llevar al extremo las emociones personales y políticas, y ayer se demostró de nuevo. Nada tienen que ver los durísimos ataques que Dositeo Rodríguez lanzó sobre Sánchez Bugallo hace unos meses por su supuesta incapacidad para negociar con el Gobierno central con la actitud mostrada a lo largo del acto. Entonces, el portavoz del PP luchaba contra las encuestas, que le otorgaban un papel de comparsa en un mandato que parecía que iba estar dominado por socialistas y nacionalistas. Sin embargo, desde que comenzó el curso político, Dositeo se ha ido sintiendo más importante en la medida que Bugallo y Néstor Rego iban haciendo insalvables sus diferencias. Como con Encarna Otero El alcalde encontró ayer a un nuevo acompañante para los actos oficiales, un papel que hasta hace unos meses había desempeñado Encarna Otero, una auténtica lapa en este tipo de eventos con la que siempre mantuvo buena sintonía personal y política. Bugallo, antes y ahora, sostiene que le da igual con quién debe acudir a las reuniones con otras administraciones siempre que obtenga un buen resultado para la ciudad, y dice que Dositeo interpreta a su vez el papel que los ciudadanos le encomendaron. Tras la reunión que ambos mantuvieron con Benigno Blanco los líderes locales atendieron a los medios en un tono pasteloso que no se pudo paladear ni en las mejores épocas del pacto PSOE-BNG. Rodríguez asentía mientras Bugallo explicaba los términos de la reunión; le pedía permiso para puntualizar alguna cuestión e incluso se daban cuerda el uno al otro: «Sigue, tú, Dositeo», le decía el alcalde. Y así, al toque, fueron desgranando proyecto a proyecto ante el responsable de Infraestructuras, que si tradujese su buena voluntad política en dinero contante y sonante habría motivos para ponerle al alto cargo asturiano una estatua en la rotonda de Galuresa. Pero el que manda de verdad es otro primo hermano, Álvarez Cascos, y el ministro ni estaba ni se le esperaba en Santiago.