El divorcio que viene

LOIS PEREIRA

SANTIAGO

HABERLAS HAYLAS | O |

04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL APARENTE divorcio Bugallo-Néstor ¿es la plasmación de la difícil convivencia entre el universalismo socialista y el nacionalismo localista? ¿o sólo es una episódica riña por la basura, como aparece de cara al gran público? El dilema entre incineración y reciclaje semeja tan sólo el árbol que no deja ver el bosque y todo apunta a un cambio drástico en la estrategia nacionalista que ejecuta con pulcritud obediente Néstor Rego en la vetusta capital del Antiguo Reino de Galicia. La doble opción nacionalista parece clara: volver a las catacumbas y a la agitación social o aceptar el redil de un poder que, por ahora, no ha sabido rentabilizar más que con habas muy contadas. La defenestración de la populista y vecinal Encarna Otero marcó aquí el inicio del nuevo cambio de timón. Las huestes contemporizadoras que auparon al BNG a la segunda posición en el ránking autonómico de partidos políticos semejan haber quemado su último cartucho en los comicios autonómicos. Desde entonces los nacionalistas se debaten entre el querer y no poder, lo que fui y lo que seré, la duda existencial entre el pragmatismo y el idealismo, la unidad de destino en lo particular o lo general, la autoidentificación y la predeterminación, la aldea natal o la aldea global. Puestas así las cosas, a Bugallo no le queda otra opción más que hacerle arrumacos a Dositeo Rodríguez e intercambiar ladrillo por basura incinerada. Al final resulta que la política es eso: un simple cambio de cromos.