SIN INTENCIÓN | O |
03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS DOS acontecimientos de educación ambiental organizados en Santiago con pocos meses de diferencia muestran la vitalidad de esta disciplina y los esfuerzos de numerosos docentes para rentabilizarla en todas las materias curriculares. Así se ha visto a finales del curso pasado, en el encuentro sobre experiencias educativas basadas en la catástrofe del Prestige , promovido por el Concello; y esta semana, en el congreso español que organizó la Xunta. Se pudo verificar el diálogo de asuntos ambientales con materias como lengua, literatura, matemáticas, historia, geografia, química, dibujo, y otras. En Compostela hay experiencias muy felices desde hace años. El esfuerzo inicial del profesorado más concienciado ha dado paso a trabajos en equipo. Pocos temas como la investigación sobre el entorno se prestan mejor para la colaboración interdisciplinar y favorecen superar rutinas e introducir dinámicas que interesen e ilusionen en la comunidad escolar. Así surgen publicaciones, páginas web y materiales audiovisuales valiosos, que tienen detrás muchas horas de duro trabajo, de compartir. Y que muestran, enfin, como la educación ambiental parece que va bien.