En apoyo a la reconstrucción de la presa de Sinde

ASOCIACIÓN DE PESCADORES DEL RÍO ULLA OS SAMOS Y ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL RÍO ULLA

SANTIAGO

TRIBUNA | O |

01 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ANTE LAS informaciones publicadas en septiembre relativas a la restauración de la restauración de la presa de Sinde, en el río Ulla, nos gustaría exponer una serie de razones que, aparte de justificar una obra que consideramos lógica y necesaria, tiene otros aspectos sociales, históricos y patrimoniales de una inusitada importancia. Aguas abajo del embalse de Portodemouros el río Ulla tenía un número de presas muy importante, unas treinta a las que debemos añadir 19 pesquerías de lamprea. Decimos tenía porque, salvo las de Couso y Gimonde, todas fueron destruidas parcialmente (muchas de ellas con dinamita) por el equipo que lideró en los años noventa el plan de recuperación del salmón en este río. A la de Sinde también le tocó su turno y también fue abierta. Algunos de los firmantes de este escrito llevamos más de cincuenta años pescando en ese río y respetando todas las opiniones. La casi extinción del salmón es más que evidente que no tiene lo más mínimo que ver con todos estos aprovechamientos hidráulicos o piscícolas, cuya existencia se remonta en muchos casos a siglos atrás, ya que algunos de ellos fueron pagados con maravedíes. Los múltiples molinos del Ulla necesitaban esas presas para retener el agua como fuente de energía y poder moler. En la actualidad, las presas de Couso y Gimonde son los únicos obstáculos que tiene el río Ulla y se da la circunstancia de que en su día fueron construidas tras concesión gubernamental por los condes de Gimonde con dos objetivos: retener en la medida de lo posible a los salmones para su pesca y comercialización. Conviene recordar que el salmón era una fuente importante de alimentación de una gran parte de los lugareños de la amplia cuenca del Ulla, que con fachos de paja y las horquillas de labranza los capturaban para proceder a su salazón cuando tomaban posiciones en los frezaderos. La historia nos cuenta que a veces se retrasaba la matanza del cerdo si todavía quedaban salmones en las despensas de los ribereños. No obstante, la riqueza de este río era tal que había salmones para todos. Es evidente que para cualquier salmónido la eliminación de obstáculos puede beneficiarle, pero también es evidente que la desaparición de los salmones en el río nada tiene que ver con estas construcciones o con las presas de los molinos centenarias y sí con el históricamente reciente embalse de Portodemouros, que supuso un verdadero trauma para la vida de los salmones. Por ahí el salmón no puede remontar. Desde allí se alternaban habitualmente dos circunstancias extremas: o el cauce del río estaba prácticamente seco o de repente se turbinaba desaforadamente, impidiendo muchas veces un desove normal o produciendo el arrastre de las huevas de la puesta cuando coinciden turbinas y crecidas. En la actualidad, como desgraciadamente hemos visto recientemente, se sigue turbinando. Este embalse muy bien ayudado por los continuos vertidos de la explotación cuprífera de Touro, las barreras químicas (mucho más importantes para la subida de un salmón que una gran presa) de los vertidos industriales de la parte baja, la contaminación por los purines en casi todos los acuíferos y regatos, y el furtivismo atroz que en forma de redes en la desembocadura y de dinamita en la parte alta, impedían, respectivamente, la entrada de salmones y su desove. Sin duda que el río Ulla se ha ido recuperando fundamentalmente porque la vigilancia actual ha eliminado en una gran medida estos hechos y por haber obligado a Unión Fenosa a instalar en Portodemouros la válvula ecológica que permite un mínimo caudal estable. La filosofía de la eliminación de obstáculos nos parece bien en sí misma pero nunca justificable en las formas, máxime cuando éstas perjudican a terceros, como fue el caso de la parcial destrucción clandestina de la presa de Sinde, que aparte de perjudicar a los dueños de las fincas afectadas por la erosión del río suponía el intento de destrucción de un patrimonio histórico y cultural de, aproximadamente, unos 250 años. El entrañable nonagenario señor Xan Manel todavía recuerda y cuenta como la reconstruyó en los años cincuenta al ser destruida por una importante crecida. Posteriormente fue expropiada por el Estado para su aprovechamiento con fines piscícolas. Su molino, junto con el de la zona llamada de Los Carballos a un kilómetro aguas abajo, eran los más importantes del lugar y los más frecuentados por los campesinos. Hablar de convertir al coto salmonero de Sinde en un «matadero de peces» por el simple hecho de que con muy buen criterio se pretenda la restauración de un valor histórico, patrimonial y, como no, de una gran tradición piscícola, nos parece algo así como hablar del sexo de los ángeles, indepdientemente de los perjuicios que a estos terceros se está produciendo. Que la restauración de la presa de Sinde suponga un matadero de peces también viene a significar que el afirmante o los afirmantes de esto no han visto en su vida, como algunos de nosotros recordamos con nostalgia, el poder observar, con el río en pleno estiaje, el remonte con absoluta facilidad de un piño de quince o veinte salmones la presa de Gimonde, Todos seguidos, uno tras otro, siguiendo la arrancada del jefe del pelotón, saltaban esta presa casi tres veces más alta que la de Sinde. Cuando la temperatura de las aguas desciende y el río crece por las frías lluvias, los granizos o las nieves de invierno, a un salmón con la necesidad de desovar o fecundar le es muy difícil encontrar un obstáculo que lo pare. Con el caudal ecológico actual, remontar la presa de Sinde para un salmón de entrada, recién llegado del mar, pleno de vigor y fuerza, es un juego de niños. Ya ni comentar que cuando se turbina desde Portodemouros aunque sea a media potencia, no queda ni un solo salmón o reo en Couso o Sinde, todos remontan con suma facilidad. En fin, seamos coherentes y sensatos, porque ojalá que todos los problemas del río Ulla se circunscribiesen a los salmones que se capturan por los pescadores en Couso o los que en un futuro se puedan pescar en Sinde ya que conviene recordar que en la actualidad la Consellería, en función de los estudios que realiza la Dirección Xeral de Medio Ambiente, fija anualmente un cupo máximo de salmones a capturar, lo que dará igual que el cupo se pesque en uno u otro «matadero». El día en el que los ríos se queden sin pescadores de salmón, que somos los más interesados y exigentes para que éstos sigan existiendo, tenga la plena seguridad de que estos maravillosos peces desaparecerán definitivamente.