Un servicio público

SANTIAGO

PINCELADA | O |

25 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CASA de acogida de mujeres maltratadas de Santiago se mantuvo siempre fuera de polémicas. Nunca estuvo sumida en debates políticos ni se cuestionó nunca el gasto que supone para el Concello de Santiago mantener una casa en la que se acogían a más mujeres de fuera de Santiago que de la capital gallega. Cada año se reclamaron más recursos a la Xunta y la Diputación, pero cuando éstas respondieron con el silencio, no se alzó ninguna voz quejándose de la falta de recursos. Nunca nadie mezcló el dinero con la labor social desarrollada dentro de los muros de la casa de San Lourenzo. Este servicio público debería ser atendido exclusivamente por personas comprometidas con la lucha contra los malos tratos. Personas para las que las mujeres allí refugiadas estén por delante de balances económicos. Las empresas privadas tienen un objetivo claro, ganar dinero; y los servicios sociales no pueden ser fuente de sus ingresos. A los sentimientos, a la angustia, a la desperación y a las ganas de vivir no se les puede poner precio. El conflicto abierto en la casa debe ser zanjado ya y recuperar la calma que precisan quiénes allí se alojan.