La cena de la discordia

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Crónica | El homenaje a Mouriño destapa las diferencias en el PP Serias discusiones en el seno del grupo municipal y ausencia de concejales en un acto que ensalzaba a uno de los símbolos de la renovación en Santiago

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La cena convocada en homenaje a Pedro Mouriño, flamante vicepresidente de las juventudes conservadoras europeas (EDS), tenía aparentemente un tono festivo y no político. Pero ha puesto en evidencia el discurso divergente del PP en Compostela. Sin pretenderlo, los organizadores han generado una dosis de nerviosismo en las filas populares compostelanas y, particularmente, en el seno municipal. El homenajeado es una de las cabezas visibles del sector renovador, desmarcado de las tesis consagradas por el grupo municipal y la secretaría general del PP de Santiago. Ir o no ir podría inducir a interpretaciones e inclinar la balanza hacia un lado u otro. Fueron cerca de un centenar los comensales que se dieron cita en el restaurante del Auditorio de Galicia, y allí han estado María Jesús Sáinz y Fernández Albor, junto a personajes como Ángel Currás, Pedro Puy Fraga, José María González, representantes del exterior y ex concejales como Carlos Abellán, Esteban Ceinos, José Ramón de la Fuente y Alejandro Sánchez-Brunete. Ex concejales, no concejales, una matización teñida de controversia. El anuncio de la convocatoria provocó sendas reuniones del grupo popular en las que se discutió, y no suavemente, la postura a adoptar por los ediles. Dositeo Rodríguez les expresó claramente su idea, y era que acudir al acto del Auditorio significaba una infidelidad a su causa y la consiguiente pérdida de confianza. La contundencia del líder de la oposición y la necesaria unidad del grupo triunfaron en la dura dialéctica desarrollada. «Si alguno fuese a la cena, el grupo se resentiría mucho», es una de las opiniones surgidas desde la candencia del momento. Ninguno de los concejales, aunque alguno contactó con Mouriño para plantearle sus excusas, acudió al Auditorio. Dositeo Rodríguez tenía en su mente las declaraciones efectuadas por el vicepresidente de la EDS tras su designación, en las que cuestionaba la dinámica del grupo popular y, particularmente, a su portavoz. Mouriño se erigía en uno de los estandartes de la oposición a la política municipal del PP en Compostela, que considera desacertada. Participar en el homenaje sería una afrenta. En la cena se prodigaron los elogios de Albor, Sáinz y Sánchez-Brunete, entre otros, a la figura de Mouriño. El ex-edil era presidente de NN GG cuando Mouriño era secretario general y es otro de los baluartes del sector renovador. Su intervención fue un guiño de complicidad con la irrupción de las tesis de cambio. Congreso Obviamente, no estuvo el secretario general David Pillado, que encabeza el bando de la continuidad para los que piden el camión de las mudanzas en las filas populares. La cena era una cuña que irremediablemente la separaba en este caso de la presidenta María Jesús Sáinz, sin problemas para loar las cualidades del homenajeado. El PP local, entretanto, y en etapa próxima a unas elecciones, prefiere mantener la calma y no propiciar alzamientos dialécticos como en la pasada reunión de la ejecutiva. Este mes tocaba congreso local para renovar los cargos. Presumiblemente no se celebrará hasta la primavera. El partido mira con preocupación el escenario compostelano, en donde David Pillado ha venido manteniendo con mano firme el timón. Hace poco lo llamó Xesús Palmou para hablar de la situación del PP de Santiago.