El Festival de Contrabajo «Ludwig Streicher» incluye un seminario sobre construcción de este instrumento El «luthier» Montemayor impartió las clases teóricas y prácticas
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El luthier madrileño Rafael Montemayor ofreció ayer la primera de dos sesiones dedicadas a la construcción y restauración de contrabajos dentro del programa de actividades de la segunda edición del Festival de Contrabaixo Ludwig Streicher , que se clausura los próximos días 4 y 5 con sendos conciertos a cargo de los alumnos participantes. Los asistentes al seminario que imparte Montemayor en la residencia La Salle conocieron mejor el instrumento que estudian, porque los instrumentos de arco, como asegura este luthier, constituyen un patrimonio importante, a nivel artístico y económico, «y es necesario que conozcan sus características y sus problemas, sobre todo para preverlos». Este maestro formado en España y Alemania explicó a los cursillistas, paso a paso, cómo es y cómo se construye el instrumento de arco de mayor tamaño y gravedada sonora de cuantos forman parte de una orquesta clásica, y de los fundamentales en una formación de jazz. Montemayor apoyó su disertación teórica en los materiales y herramientas indispensables para crear un contrabajo, pero también enseñó a sus alumnos a mantener su instrumento musical en buenas condiciones, a reparar pequeños daños y a conocer los problemas más habituales que pueden padecer. Este luthier madrileño forma parte de una asociación que, entre otras cosas, reivindica la recuperación de la tradición lutheriana española, «que fue muy relevante en los siglos XVI y XVII, hasta el punto de que creó escuela y dió origen a otras tan importante como la de Nápoles». Alemania, Francia e Italia están a la cabeza en la construcción artesanal de instrumentos de arco. Montemayor asegura que los instrumentos que se construyen en los países del Este «son de segundo nivel, son los peores que se han hecho, si bien fue un mercado que se extendió mucho debido al gran desarrollo musical de esta zona de Europa y a la imposibilidad de que la alta demanda de instrumentos se pudiera cubrir en opaíses de fuera de esta área». En esta segunda edición del festival participan dieciséis alumnos, la mayoría gallegos. El éxito del primer festival, el año pasado, lo avala el hecho de que sólo hay siete participantes nuevos, porque el resto repiten la experiencia del pasado año.