Desde Brighton a la catedral

La Voz

SANTIAGO

MARCIA EMPARÁN

Patio de vecinos Un grupo de zaragozanos recomiendan hacer el Camino solo «para encontrarte a tí mismo»; y Jessica, de Düsseldorf, fue atropellada por una silla de ruedas

29 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El matrimonio Tyler , Neil y Catherine, han llegado hace dos días a Compostela. Vienen de Brighton (Inglaterra) y dibujan lentamente la catedral, con todos sus rincones y colores. Llevan seis semanas en España y ya han pintado Manresa, León, Soria, Fromista, Oviedo, Viveiro y Estela. Seguirán en la ciudad unos días, «dibujando sus calles, monumentos y personas». Quieren visitar Vigo para «dibujar una ciudad digamos real, sin monumentos», dice Catherine. Y terminarán en Portugal pintando la luminosa Lisboa. Lo dice Santiago, un zaragozano de 31 años, que ha sido «peregrino rezagado». Se unió a sus compañeros unos días después de que ellos empezaran su camino. Dice que «el Camino es muy duro físicamente, pero muy rico espiritualmente. Recomiendo hacerlo solo, es la manera de encontrarte contigo mismo». Llegó ayer a Santiago junto con Elena, David, Laviva y Juancho, y dice que «caminando te sientes libre, es una manera diferente de viajar y de conocer el país. Es una búsqueda de ti mismo, de experiencias nuevas». El Camino los ha enganchado a todos ellos. Ayer también conocieron Santiago un grupo de alemanes de Colonia y Dûsseldorf. Son Uta, Thomas, Ludger, Barbara, Jessica, Raina y Matías. Vinieron desde León y están «maravillados con Compostela, con su catedral y con sus calles». Thomas dice que «el Camino es a veces duro, a veces bonito, a veces reconfortante» y añade que sintieron mucho cansancio tanto físico como psicológico. Se lo pasaron en grande en grupo, pero también tuvieron sus contras. Jessica caminaba tan tranquila entre sus siete compañeros cuando se cayó al suelo. Se volvieron para mirar lo que había ocurrido y se encontraron con un pobre señor en silla de ruedas que se había tropezado. «Me embistió vilmente», dice Jessica sonriendo. Pero en general, a pesar de ese contratiempo, «el Camino es una gran experiencia que se debe repetir muchas veces».