Los mercaderes del templo notan un bajón en las ventas

Gonzalo Ramos SANTIAGO

SANTIAGO

MARCIA EMPARÁN

El cronómetro | El comercio tradicional se resiente de la crisis Los comerciantes de las tiendas situadas alrededor de la catedral asegura que este año no está siendo bueno en ventas de recuerdos

28 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Son muchas las tiendas situadas en los bajos de la catedral que aprovechan la masiva afluencia de turistas para vender recuerdos de la ciudad y del Camino de Santiago. Estos recintos los tiene alquilados el consejo episcopal desde hace mucho tiempo. María Otero tiene treinta años y pertenece a la cuarta generación de comerciantes de la tienda Bernardino Otero. Según María, «los turistas acostumbraban a comprar pequeños recuerdos de Compostela aunque a partir del cambio de moneda hasta la hostelería se queja del descenso de las ventas y la gente no sabe ya que elegir y acaban escogiendo camisetas con la imagen de la catedral». En su tienda, al igual que la que lleva su madre, Carmen García, se venden sortijas de azabache y pendientes de plata suministrados por los almacenistas y los pequeños talleres artesanos compostelanos. María admite que las ventas de este año «están siendo muy bajas, casi un tercio que en el año pasado y para el próximo año santo no sabemos qué va a pasar, pero yo particularmente me conformo con que sean la mitad de las que tuvimos en el Xacobeo de 1999». Los precios de los objetos que se exhiben en el escaparate y en las vidrieras del recinto varían ostensiblemente, y se pueden encontrar desde postales de la catedral, del Camino o del apóstol que cuestan veinte céntimos y los llaveros de un euro, hasta unas jarras fabricadas a mano o los floreros de cristal tallados que rondan los tres mil y los cuatro mil euros. Entre los materiales más demandados, esta comerciante destaca «las conchas, los ángeles del pórtico, los botafumeiros de plata y las figuras de azabache, que los turistas compran pensando que son amuletos que traen buena suerte y que libran a aquellos que lo llevan de las desgracias». Ultimamente, advierte, la moda está tendiendo hacia las turquesas en pendientes y anillos y continúan vendiéndose muy bien los santiaguiños de plata y los collares abiertos con el diseño de los torques celtas.